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Texto:
Ruth
Bautista
El primer tema del álbum debut de Alicia Keys, Songs in
A minor (2001), se titulaba “Piano & I”. Cuánto hubiéramos
ganado si esta chica se hubiera atenido a su propia definición. Por
el contrario, cada día es más muñequita, más bella, más popular. Con
cada disco más maquillaje sobre su cara y su música. Una lástima. Un
talento exuberante, desaprovechado.
Porque la chica tiene clase y atractivo. En su primer
trabajo demostró seriedad y mucha soberbia con temas como “Fallin’”
y “Butterflyz”, compuestos por ella misma. El segundo, The Diary
of Alicia Keys (2003), fue una más que decente continuación.
Quizás lo mejor de As I Am es que me ha llevado escuchar de
nuevo los anteriores.
Las colaboraciones, numerosísimas en este último trabajo,
As I Am, no le hacen ningún favor. Salvándose algunos temas,
este es su peor disco, al que le sobran la totalidad de los arreglos
y coros. A finales de año pudimos ver su actuación en directo en el
programa de Buenafuente. Únicamente voz, piano y bajo para
interpretar el tema “No One”, que sonaba sencillo y contundente,
desplazándola con soltura hacia los medios tiempos hasta ahora poco
transitados en sus discos. Que decepción escuchar la grabación de
estudio de ese mismo tema, adornado horteramente sin pudor. Mi
sobrino de dos años y medio lo hubiera hecho mejor con la guitarra
de juguete que le trajeron los reyes. Por no hablar de los “oe oe oe
oe oe oe” con los que acaban varias de las canciones. De otros
temas, como “Superwoman” no se salva ni el título (supuesta super
colaboración de Linda Perry, ex-4 non blondes, que debería enviarle
de vuelta al talonario de Gwen Stefani, Pink o Aguilera, con quienes
colabora habitualmente).
Se pueden rescatar temas como “Lesson Learned” o “Tell you
something” en el bloque central del disco, y sobre todo “Prelude to
a kiss”, breve composición de Keys, que parece haberse colado en el
disco como concesión de dos minutos a su autora. “Sure looks good”,
otra de las aportaciones de Perry, cierra el disco antes de tiempo,
pues es de esos temas que hacen pulsar incontrolablemente el botón
de siguiente.
Toda esta saña responde a la decepción de quien espera algo
más. Quizás algún día, ya cuando esté totalmente endiosada, se
permita la excentricidad de sacudirse las sanguijuelas de encima y
publicar un disco de temas desnudos. Seremos todo oídos.
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