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Texto:
Ángel Muñoz
Rápidos y salvajes como un tiro, y efímeros como la pólvora
que deja el disparo en el aire. Dos discos en tan solo dos años y
tras un culebrón rollo censura con su discográfica (el sello de
Thurston Moore pero con licencia UK en XL y EP’S con un sello local
… un lío) sobre algunas canciones del trabajo que nos ocupa, el
jovencísimo cuarteto de Nashville se separa tras una mini gira
británica (donde los adoran) dedicándose cada uno de ellos a sus
numerosos proyectos paralelos que siempre han mantenido, y nos dejan
como legado esta joya de puro rock garajero, sucio y acelerado que
supone Get Awkward.
No solo de country vive Nashville, la cuna del rock
cristiano de raíces, aunque desde luego, la mítica capital de
Tennessee a la que tanto debemos musicalmente hablando, no es
precisamente el edén de la agitación musical, y supongo que de
ningún otro tipo, y contra ese marasmo vital y musical reaccionaron
guitarra en mano los hermanos Orrall, Jamin y Jake, incorporando la
voz rota y contundente de
la pequeña Jemina Pearl que tan bien soporta los gritos y desgarros de
garganta que alcanza en algunas piezas, cantando a la vida y
circunstancias adolescentes en el profundo Tennessee, amores y
desamores, juergas, cuelgues, peleas de instituto y aburrimiento
vital, no future.
“Super Soaked”, “The Nelly Affair” y “Twisted Nerve”, los
tres primeros cortes son una auténtica descarga anfetamínica,
guitarras aceleradas, bajos contundentes y afilados, sonido sucio y
la voz de Pearl elevándose sobre todo el conjunto arañando como un
gato, gritando, subiendo tonos, bajando … para botar y no parar, y
con una calidad pasmosa. El cuarto tema “Herat Throb” no puede negar
una cierta influencia, supongo que inevitable, de la zona que les
vio nacer, a pesar de la ardiente rebeldía contra ello, coros y
tempos clásicos de rock and roll que aparecen también el sexto tema
“Bummer Time”. Y sigue la fiesta con “Bitches Leave” o “Food Fight!”…
así hasta completar 12 joyas de adrenalina adolescente sureña.
Uno de los
trabajos del año, y raro por su circunstancia, verdaderamente una
lástima que no vayamos a tener más. Lo bueno si breve…
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