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Texto:
Asier R.
Debo admitir sin vergüenza que el mundo del soul lo he
tocado solamente de refilón, más superficialmente que el del jazz
incluso. Hay mucha música y muy poco tiempo. Aún así, la música es
música de modo que ¿por qué no comentar este espléndido álbum?
Hasta hace escasos días Bettye Lavette era para mí un
nombre desconocido y, maravilla de las conexiones, llegué a ella a
través de un grupo de sobra conocido llamado Drive By Truckers,
grupo que la sirve de acompañamiento en el disco que comentamos en
cuestión aunque las palabras más bien sería “grupo arropador”.
Pero no los engañemos, la grabación es ELLA y el
acompañamiento es sabio precisamente por eso. No hay que tapar en
ningún momento ese torbellino que es semejante cantante. ¿O tal vez
es una fina lluvia de esas que al final acaban calando hasta los
huesos? Es las dos cosas, para que nos vamos a engañar, de hecho es
también la chimenea en la que secarnos.
Oyendo el disco, me doy cuenta que hay algo que hermana al
blues y al soul, algo independiente de la Historia. Creo que ambos
géneros van muchas veces independientes de la composición. Sé que
parece un herejía, pero a veces te adentras en las interpretaciones
que estás oyendo y son tan intensas que realmente olvidas la canción
en si.
Esto me pasa al escuchar algunas de las canciones del
disco. De repente me imagino las cuerdas vocales de esta MUJER y las
veo estirándose como si dos grupos de personas jugasen a la cuerda y
acabasen deshilachándolas. Pasas a otra canción y la imaginas
recomponiéndose, eso si a base de un cemento hecho de alcohol
fabricado en alguna bañera.
Ella juega con la voz, juega con la música que la acompaña
y juega con la melodía. Si se siente triste nos sentimos tristes,
cuando sale a luchar se introduce en nosotros una energía difícil de
parar. Lo que quiero decir, en resumen, es que te transmite una
empatía y una emoción cada una de las canciones, que casi parece
imposible. Del lamento al susurro que cierra el disco, se nos
suceden cantidad de estados de ánimo por los que solo cabe darle las
gracias a esta maravillosa mujer.
La pregunta es: ¿por qué han tardado tanto tiempo en
rescatarla del olvido?
Y la respuesta es: eso ya da lo mismo, solamente queremos,
por favor y mil veces por favor, que siga con nosotros por mucho
tiempo.
PD: Aunque el
disco está compuesto por versiones, hay una canción compuesta por
Betty y Patterson Hood de DBT que me hace pensar si no deberían
haber ido por ese camino. Esa pieza, que ya es genial desde el
título: “Before the money came (The Battle of Bettye Lavette)”, es
realmente inconmensurable.
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