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Texto:
Ruth
Bautista
Repasar la biografía y discografía de Bruce Springsteen a
estas alturas es tarea ardua, pero lo que se nos presenta en esta
caja con forma de cuaderno de anillas de cuadros, con olor a
vetusto, pero que muchos aún usamos en la era tecnológica, es una
mirada atrás a un punto muy concreto del espacio tiempo en su
carrera. Se trata de las grabaciones realizadas durante los años 77
y 78, en la era post Born to Run y previa a la ruptura que
supuso Darkness on the edge of town. Retrato de un momento de
crisis.
Cualquiera que haya visto algún documental sobre los
procesos creativos de Springsteen conoce de su perfeccionismo
exacerbado y casi enfermizo. Esta caja muestra de nuevo su vasta
capacidad creativa, llegó a grabar 40 canciones (se habla de hasta
70) para un álbum que contuvo 10, y su buen ojo a la hora de
autoeditarse. Darkness… es un disco genial, y estos descartes
están bien descartados. Sin embargo, The Promise no deja de
ser una experiencia interesante y apropiada que bien vale lo que
cuesta. La música permite lo que no es posible en otras artes. Me es
difícil imaginar la posibilidad de contemplar el proceso de creación
de obras como Cien años de soledad, con sus notas, versiones,
descartes y revisiones. Aunque como tal debe tomarse esta
compilación de temas, como un estudio detallado de una obra, y más
bien de su autor, en un momento muy preciso. Y como tal,
posiblemente es solo un producto apto para amantes del artista. Si
no, el doble disco que supone The Promise, no es más que un
puñado de buenas canciones, inconexas y sin pulir. Como curiosidad
recoge la única versión de estudio de “Because the night” (que
apareció en directo en la caja Live 1975/85 publicada en 1986), que
Springsteen cedió a Patti Smith y se convirtió en el mayor éxito de
la artista.
El disco se acompaña de una reedición de Darkness on the
edge of town, de un extraño concierto en el que se recoge el
disco al completo en una actuación sin público en el Teatro
Paramount, de Ausbury Park en 2009 (bastante desconcertante y frío)
y de un documental sobre la grabación de Darkness, con imágenes de
la época y entrevistas a los implicados. Este making of
permite apreciar de nuevo, hasta cotas desesperantes, el torrente
creativo de Springsteen. Sin duda, uno de los mayores artistas de
nuestra época. Curioso volver la vista atrás y encontrarse con un
joven veinteañero presentado por el señor ya de sesenta que ha
recorrido el extenso camino que los separa a uno del otro.
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