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Texto:
Marcos
Ripalda
Este es el disco
del trío australiano que se me ha hecho más cuesta arriba, pues
estaba acostumbrado a que me calaran bien pronto, con esa mezcla de
pop de cámara tan sensual y rock contenido. Sin embargo, conforme se
han ido sucediendo las escuchas, la extrañeza ha dado paso al
regocijo. Y es que Devastations han mutado sólo hasta cierto punto.
Que cambiar un poco de registro no es malo, y hay que tener valor,
por cierto, cuando la fórmula les va que ni pintada, si no que se lo
digan a PJ Harvey en su último disco, del que ya hablaremos en otra
ocasión.
La primera
mutación de la banda de Melbourne, que lleva instalada en el
decadente Berlín desde hace algunos años, se aprecia en la duración
de algunos temas, como “Oh Me, Oh My”, construido sobre una base
repetitiva y muy sencilla de bajo, batería y guitarra.
La segunda
mutación se refiere al endurecimiento del sonido. De hecho, en
“Rosa”, la progresión del tema estalla en pirotecnia de guitarras,
más cerca del mundillo heavy que del pop-rock, pero sin llegar a
herir los tímpanos, claro.
La tercera
mutación está en las letras, de mayor carga sexual. Sí, los miembros
de este grupo se calzan el traje de cuero y meten cuchara.
Devastations,
para quien aún lo dude a estas alturas, han caminado desde el
principio solitos, así que periodistas del mundo, olvídense de
referentes obvios. Cierto que les deben mucho a Nick Cave & The Bad
Seeds, Tindersticks o The Velvet Underground, pero han sabido
despegarse a tiempo del velcro, ya me entienden. Está claro que en
Yes, U no hay un tema como “Previous Crimes”, de su debut en
2003, pero quién se acuerda. “Misericordia”, un áspero instrumental
que remite a este trabajo, cierra un álbum notable.
Clásica
contemporánea para decadentes y morbosos paseos por la ciudad.
www.devastations.net
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