| |
Texto:
Asier R.
Lo primero que pensé cuando me compré este disco fue “…es
curioso el tiempo que hace que un disco no me provoca tanta
expectación…”. Y es que debo admitir, y creo que con razón, que el
segundo disco de Down (Down II: A Bustle in your Hedgerow) me
parece soberbio, el mejor disco que ha salido desde el año 1996 y
por supuesto de lo mejorcito de lo que llevamos de década. De hecho
creo que no exagero si digo que es un disco de lo más trascendente y
cercano. La lástima es que creo que para todo tipo de músicos es muy
difícil de seguir, si no el heavy metal (en su acepción más amplia)
estaría en un estado mucho más saludable.
Supongo que lo primero es presentar a un grupo entre cuyos
miembros están Pepper Keenan y Phil Anselmo, de Corrosion of
Conformity y ex-pantera respectivamente. Esto por supuesto marca lo
que es el sonido de una de las facetas de Down, lo bueno es que este
grupo tiene un buen número de ellas.
Teniendo en cuenta lo que he comentado de su segundo disco,
tengo que admitir que este tercer lanzamiento de una banda única no
ha alcanzado el nivel de aquel disco, diría que tampoco su primer
disco (excelente también y fresquísimo), pero eso no significa nada
ya que el nivel artístico de estos tipos está por encima de la
media, tan solo por el hecho de que se juntan exclusivamente cuando
necesitan, de alguna forma apoyarse, y dar salida entre ellos a la
música que les bulle en las entrañas.
En este disco han dejado de lado desde mi punto de vista la
terrenalidad de sus antiguos discos (el olor a alcohol, a brujería,
a fango y al Bayou) y se han vuelto más… cósmicos y místicos, por
decirlo de alguna manera. Por supuesto, de una forma distinta,
siguen manteniendo ese aura misteriosa tan característica que
recorre no solo su música, si no también su salida artística
(portada, libreto). También han dejado de lado esa experimentación
bien entendida que les llevaba de una canción folk al jazz más
retorcido, imaginativo y sentido. Se han centrado en hacer un disco
igualmente fuerte y sincero, aunque menos sorprendente y
laberíntico.
Es decir, tras tres discos, siguen haciendo un disco que
suena completamente distinto al anterior, con la misma esencia
condensada, pero si antes la botella de perfume tenía un altísimo
porcentaje de Black Sabbath, elevado de Led Zeppelin y unas
honrosísimas gotas de variadísimas esencias, que lo hacían una
experiencia única, ahora tenemos a Black Sabbath, Deep Purple y
…¿mística?.
El caso es que sin ser tan impactante, siguen manteniendo
un altísimo nivel, siguen tan fieles a esa forma de hacer música
como antes y siguen explorando, ya sea un tipo de música, u otro.
Esta vez, parece que se hayan quedado observando
desde su hogar embrujado las estrellas, cuando antes paseaban por
pantanos en busca de cadáveres.
Nos da lo mismo, yo seguiré disfrutando de que algo tan
único exista, ya sea en pantanos o en estrellas, y, si lo pruebas, a
ti te pasará lo mismo.
|