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EAST RIVER PIPE

We live in rented rooms

Merge Records, 2011

 

Texto: Ángel Muñoz

 

Tras cinco años de silencio llega el séptimo trabajo de Fred Conorg, alias East River Pipe, maravilloso como siempre, aunque por supuesto, desapercibido para casi todo el mundo. El porqué de este largo silencio probablemente tenga un origen más práctico que artístico, a pesar de contar con el reconocimiento firme de gente como David Byrne o Lambchop, y de no tener nada que envidiar a gente como Micah P. Hinson o Iron & Wine, Conorg no vive ni muchísimo menos de la música, graba en su casa todos los instrumentos y lo hace cuando puede, y por supuesto, no tenemos noticias de giras ni conciertos.  Por supuesto, ya lo habréis adivinado, musicalmente Fred Conorg practica un folk rock triste y desolador con unas instrumentaciones tan desnudas y básicas como magistrales. Melodías tan precisas y preciosas como podría firmar Jeff Tweedy, y sin embargo, el invierno helará las calles de su Norfolk sin que sus escuchas sean capaces de calentar el apartamento.

 

El problema no es vivir en habitaciones alquiladas, el problema es no poder pagarlas, sentencia Fred Conorg.  No es el primero ni será el último que cante a la América de los sueños rotos, pero él lo hace desde una perspectiva tan personal y autobiográfica que apabulla, sabe de qué habla, él ha pasado por todo tipo de adicciones, alcohol y drogas, y a diferencia de las grandes estrellas, sin carísimas rehabs ni clínicas privadas, como millones de norteamericanos, orgullosos patriotas parias de sus propios elegidos, ha trabajado y trabaja en lo que puede para pagarse una habitación, y nos traslada con una llaneza y un realismo brutal a cualquier suburbio de cualquier urbe industrial del medio este. Droga, paro, desencanto, amores de escalera, embarazos adolescentes, asesinatos y un frío tan brutal en la habitación y en el corazón que hace que el mono te vacíe el alma a tiros.

 

Sin embargo, se nota a Fred algo más alegre y luminoso que en anteriores trabajos, tal vez haya mejorado su situación y tenga un trabajo estable y haya superado su drogadicción, tal vez haya salido con ayuda de su familia pero siga escuchando los tiroteos y contemplando las esquinas de trapicheos miserables a la sombra del desempleo. El caso es que ese puntito de luz es lo que le faltaba para firmar un trabajo inmenso. El primer corte, "Backroom Deals" promete, medios tiempos, un punto de épica cotidiana, y su melancolía habitual, su voz lluviosa. Y promete porque lo que sigue es una obra maestra. "Payback Time" es una de las canciones más bonitas que he escuchado últimamente, simple y contundente : preciosa. "When You Were Doing Cocaine" y "I Don't Care About your Blue Wings" rezuman la elegancia de un crooner de barrio y "Summer Boy" nos deja un maravilloso y onírico recuerdo de cuando las cosas alguna vez fueron mejores.

 

Espero que esta reseña sirva para que la obra de Fred Conorg consiga otro par más de adeptos. Se dice que es un cantautor de culto, realmente porque es un loser con mala suerte y si no lo conoce nadie no es por un romántico alejamiento del mundo, sino solamente eso, por mala suerte, y sin embargo, es una suerte conocerlo, un auténtico regalo para los oídos.

 

 

 

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