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GLASVEGAS

Glasvegas

Columbia Records, 2008

 

Texto: Ángel Muñoz

 

Ahora que empieza este recién llegado 2009 y aunque muchos son los llamados aún no tenemos un elegido por la todopoderosa prensa especializada británica para ocupar el trono de mejor banda del año, tal vez sea el momento desde una cierta distancia de ocuparnos de el grupo que de la mano de NME ocupó en el 2008 ese trono: Glasvegas.

 

Como supongo que todo el mundo, me he pateado su álbum homónimo de debut unas cuantas veces, y sinceramente llego a la conclusión de que son un magnífico collage resultón, un astuto logro de los medios y la mercadotecnia siempre pendientes del más mínimo deseo común o la más incipiente tendencia.

 

De la mano del todopoderoso Alan McGee y con el respaldo de Columbia, este cuarteto de Glasgow lanzó a finales del 2007 el adelanto de su primer trabajo: “Geraldine”, en mi opinión la mejor canción de todo el disco, en la que verdaderamente se muestran todas las virtudes que se le han atribuido a la banda. Un sonido denso y contenido que recuerda claramente a sus paisanos The Jesus and Mary Chain, el muro de sonido de Phil Spector sobre el que la rocosa voz de James Allan luce su rudo acento escocés. Sin duda una gran canción, que fue elegida por NME, esta vez con todo merecimiento, como el segundo mejor tema del 2007.

 

Con estos mimbres, y una peculiar estética rockabilly en negro y blanco, se lanzó en 2008 el álbum de debut con una producción brillante de algunos temas antiguos como “Daddy’s Gone” o “Ice Cream Van” convirtiéndose gracias a las acertadas campañas de marketing de Columbia en “banda del año” (otra más). Salvo la mencionada “Geraldine” el disco se me antoja como un buen cóctel, pero sin cuerpo ni personalidad. Desde luego tiene un puñado de buenas canciones, además de las mencionadas, “It’s My Own Cheating Heart That Makes Me Cry” o “Polmont  On My Mind” son buenos temas, que mezclan con acierto el rock de los 50, la música de las girl bands de los 60 y una épica oscura, con regustos a Joy Division o incluso a los Smith, recuperan el shoegazing en todo su esplendor. La verdad es que es una gran mezcla, y hecha con acierto, pero me suena enlatada, sin personalidad, con el poso de la duda de hasta qué punto son una banda realmente talentosa y visionaria que, es cierto, han aportado un punto diferente en el panorama musical británico, o un brillante copy – paste.

 

Se dice que en breve comenzarán a grabar su segundo disco (¡se habla que se grabará en una iglesia en Transilvania!) y entonces se podrán despejar todas estas dudas, ¿seguirán por su camino recibiendo ahora los palos de la crítica pero el aplauso de su público, como tantas y tantas bandas? ¿Les podrá la presión y querrán volar tan alto que se quemarán las alas? ¿O se convertirán en un masivo hype con el apoyo incondicional de la industria?

 

 

 

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