| |
Texto:
Marcos
Ripalda
Este es un
disco bonito. Y como esto resulta muy pobre, voy a tratar de
enriquecer la reseña con algún adjetivo calificativo que no sea de
sobremesa. Pero, ya digo, el disco es bonito. Siempre que te guste
el folk suavecito y minimalista, tipo Iron & Wine, Nick Drake o Red
House Painters, y no necesariamente en este orden.
Tony Dekker pone
la cálida voz y teje cada uno de los temas de Ongiara, junto
a Erik Arneson, al
banjo, y Colin Huebert, en
la
batería.
Después de
publicar el sobresaliente
Bodies and
Minds (2005), delicioso country-folk de baja
fidelidad para estirarse en el edredón, haga frío o no, pero de
escaso calado popular, Dekker repite fórmula (música intimista, nula
estridencia, se nos va se nos va) y le sale, ya digo, un disco
bonito, pero sin hits memorables. Obviamente, esto juega en
contra de hacerle tilín a un público masivo, que tampoco creo que
este sea el objetivo. Y es que esta banda de Toronto no podrá
gustarle jamás a la gente que va por la vida soltando perlas como
“Uy, qué cosa más triste” o “Yo, para salir, necesito marcha”. Sí, y
freírte el cerebro oyendo chumba chumba y versiones de Camela.
Total, que diciendo a quién no, ya sabemos, despejando la incógnita,
a quién sí…
www.greatlakeswimmers.com
|