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HAFDIS HULD

Dirty Paper Cup

Dock, 2007

 

Texto: Ángel Muñoz

 

Puede que este disco ya tenga algún tiempo, desde luego, no es una novedad, pero voy a hablar de él, y de su creadora, porque me parece uno de los mejores discos del pasado año, de los mejores a nivel mundial.

 

Hafdis no es una recién llegada, y en buena medida, repasando su trayectoria vital, se podría considerar su debut en solitario, este Dirty Paper Cup, como el alumbramiento perfecto de todo su bagaje musical y vital, el ensamblaje ideal de todas sus influencias.

 

Como decía, esta menuda islandesa no es para nada neófita en el mundo musical, fue la única presencia femenina de Gus Gus, la numerosa banda de nueve miembros surgida en el 95 en Reyjavik. A mediados de los noventa la música islandesa estaba más de moda que nunca, tras la eclosión de The Sugarcubes y el vuelo en solitario de la maravillosa Björk, Reyjavik era un pequeño laboratorio donde se cocinaban algunos de los experimentos musicales más interesantes del mundo, y en buena medida, nunca han dejado de asombrarnos con las atmósferas oníricas y etéreas de Sigur Ros, o los arriesgados saltos mortales de la mencionada Björk. En este contexto apareció Gus Gus, un combo ecléctico integrado por dos cineastas, un político, un programador, un DJ...que se juntaron por casualidad en el rodaje de una película y en 11 días parieron Polydistorsion, un disco genial, rezumante de ritmos electrónicos, hipnóticos, ligeramente bailables, y apoyado en unos videoclips deslumbrantes pusieron a crítica y público a sus pies. Hafdis, con tan sólo 15 años, era la cálida voz femenina de este auténtico fenómeno musical por lo extraño de su concepción y su genialidad. Y tras este debut, el grupo se fue desintegrando poco a poco, es muy difícil mantener unidas a nueve personas si apenas relación anterior, y ascendidas a la cima de un éxito tan arrollador. Hace no mucho, y reducidos a trío, han publicado nuevo trabajo, cuando menos mediocre Forever. En el 99 le tocó el turno de volar a Hafdis.

 

En su Islandia natal, parece que se olvidó un poco de la música volcándose más en su faceta de actriz, interviniendo en varias series y películas. Pero siempre tuvo en mente volver, y en 2006 se traslada a Londres donde emprende varios proyectos y contacta con varios productores de música electrónica como FC Kahuna o Ewan Pearson. Sin embargo, Dirty Paper Cup toma otro camino diametralmente opuesto. Comencé la reseña tildando este debut como la combinación de todas las influencias en la vida de la artista. Hafdis ya tocaba a los cuatro años, canciones folk, música coral, religiosa en el coro de la iglesia, hizo teatro musical. Todo esto unido al clima islandés, duro, frío, oscuro... marca. No quiso grabar hasta encontrar su sonido, y con la producción de Neil McColl e Ivor Novello y extrañas colaboraciones como Chris Corner de Sneaker Pimps o Jim Abbiss, el productor de Arctic Monkeys, creó este álbum de debut repleto de pop artesanal, dulce e íntimo, que fue galardonado como el Mejor Álbum islandés del 2006 .

 

El álbum es una maravilla de principio a fin, todo está en su justa dosis. Con influencias y colaboradores tan dispares como los citados, y la experiencia en un grupo de corte tan electrónico como Gus Gus, no podía dejar de estar presente la electrónica, pero son bases tan sólo como respaldo, discretas pero presentes y efectivas, manejadas con maestría para pulir y perfeccionar temas frescos y alegres, simples en apariencia, pero redondos en su composición.

 

El primer corte, “Ski Jumper”, ya avanza lo que será el disco, pop alegre en el que se recrea la voz dulce y cálida de Hafdis, que te hace escuchar el disco con una sonrisa, con calma, pensando en lo genial que puede ser la vida. Esa melodía fresca tiene su contrapunto en unas letras retorcidas en las que la felicidad se nubla seduciendo más aún si cabe al oyente. El disco prosigue hasta el tercer corte, donde la electrónica como respaldo discreto pero necesario se hace más patente, “Tomoko” en mi opinión, una de las mejores canciones pop de los últimos años. En este recorrido de 13 canciones deslumbrantes aguarda alguna extraña y agradable sorpresa como la versión con un oukalele y un radiador nada menos del “Who Loves the Sun” de la Velvet Undreground, un cover realmente magistral.

 

El último gran talento islandés está preparando nuevos proyectos, no sabemos en qué línea estarán sus futuros trabajos, pero en la espiral de experimentación de la mayoría de músicos de la tierra del hielo, pocas cosas defraudan, y en el caso de Hafdis Huld, seguro que no lo harán.

 

 

 

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