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Texto:
Ángel Muñoz
Guitarra, voz, batería y bajo; actitud y sentido lírico, ganas de
divertirse y ahí está la esencia del rock and roll. Imperfección
es el segundo largo de los otrora Havalina Blu, convertidos en trío
y renombrados como Havalina.
Havalina llevan años labrándose a base de trabajo, buen hacer, un
potente directo paseado por multitud de garitos madrileños y de toda
España teloneando a Vetusta Morla
en su última gira, y respeto a los postulados del rock and roll, un
nombre en el circuito independiente. El cambio de discográfica, la
conversión en trío tal vez mejor avenido y engrasado, y la
conciencia de que no trabajan para reventar listas ni para que los
reconozcan por la calle que les ha llevado a declarar que han hecho
el disco que realmente querían y la libertad creativa que ello
otorga, ha logrado que hagan su mejor trabajo hasta la fecha.
Imperfección
es una descarga eléctrica de aires épicos y letras oscuras. Es su
disco más retorcido y tortuoso. El tema que da nombre al largo,
“Imperfección”, es un buen ejemplo que lo que va a ofrecer el resto
del trabajo, guitarras afiladas, una potente base rítmica y la voz
de Manuel Cabezalí desgranando con su sugerente voz que en ocasiones
recuerda a la de Pucho de Vetusta Morla, y que nada tiene que
envidiar a la del propio Matthew Bellamy, una de sus influencias
reconocidas, versos serios y oscuros.
Tras “Imperfección”, la fórmula se va repitiendo corte tras corte;
“Agosto en Bogotá”, “Sueños de Esquimal”… realmente son magníficas.
“Desinspiración” o “Lejos de tu Cama” dan un respiro algo más
calmado. Aunque desde luego no sea para nada un trabajo
complaciente, ni busquen llegar a todos los públicos, sino darse un
regalo, su calidad es tan patente que seguro que enganchará a
cualquier amante del rock en esencia que se acerque hasta este trío
madrileño concediéndoles un par de escuchas.
Junio,
su anterior trabajo y el primero en castellano me encantó (“Tus
Huesos” debería de ser un must de cualquier selección del
mejor de pop rock español de la última década), pero realmente tras
la veteranía que da cinco trabajos de estudio confirman la sensación
que deja disco tras disco, que se van a superar en el siguiente, y
lo hacen. Más que recomendable, obligatorio.
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