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Texto:
Raquel Rivas
Tras tres años
de ausencia creativa los neoyorquinos más influyentes del género
neowave vuelven a la carga con Our love to admire. Paul Banks
y su banda habían dejado el listón muy alto tras el elevado éxito
que consiguieron en el pasado con Turn on the bright lights
y el posterior Antics, por lo que las opiniones
sobre su tercer disco son cuanto menos para todos los gustos.
Al darle al
play y empezar a escuchar las primeras notas uno ya se da cuenta de
que este disco va a sonar a Interpol. “Pioner to the falls” tiene la
capacidad de crear una cierta atmósfera hipnótica producida por la
siempre recóndita voz de Banks y la compañía de unas guitarras
agudizadas y pianos penetrantes que emprenden una sempiterna marcha
funeral.
Our love to
admire
es una creación global hecha para escuchar de principio a fin sin
interrupciones que va adquiriendo matices de un trabajo bien hecho
con el paso de los temas. El disco sigue avanzando y es entonces
cuando llega la cuarta canción y single presentación “The Heinrich
Maneuvre” para embriagarnos de luz, rapidez y pegadizo estribillo.
Más tarde, llegarán temas como “Pace is the trick” o “Mammoth”
repletos de elegantes guitarreos y salvajes coros para terminar con
una atmósfera ambiental que vuelve al principio de todo este
milimetrado trabajo con la última composición llamada “Lighthouse”.
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