| |
Texto:
Rafa Pastor
Disco
totalmente recomendable para los que vivieron en los 90’
intensamente, no solo porque su autor formó parte de algunas
formaciones (Lemonheads, The Blake Babies) que iban en posiciones
destacadas del pelotón que lideraban el sonido indie de aquella
década, sino porque tendrán el prisma necesario para poder apreciar,
en su justa medida, un buen trabajo con el que seguro se
identificarán y no se sorprenderán al comprobar que sigue el guión
del sonido que ahora les gusta. Además francamente el disco es muy
bueno.
John P. Strohm
llevaba casi diez años sin sacar nada al mercado, durante este
tiempo la lógica evolución personal (matrimonio, hijos, etc...) ha
tenido como resultado un trabajo lleno de recuerdos de aquella época
desenfrenada donde solo se paraba para repostar y que ahora se
recuerdan con una cierta nostalgia y unas cuantas vueltas al
cuentakilómetros. Esta larga temporada de receso ha influido en sus
composiciones, muy elaboradas y donde se funden un sonido
técnicamente cercano al roots-rock pero con unas guitarras
contundentes, secas, con una cadencia en las melodías que pueden
recordar en ocasiones a Cracker, muy bien rematadas por brillantes
coros.
En definitiva
una vuelta a la escena de manera firme y equilibrada (a lo que
contribuye Ed Akerson en la producción) con un trabajo en el que
amansa su pasado indie y de manera agridulce nos hace recordar que
sigue ahí y que no se le ha olvidado lo que irrenunciablemente es:
Un extraordinario músico.
|