| |
Texto:
Ángel Muñoz
Curioso nombre el del esperadísimo octavo trabajo de los granadinos,
he leído que una opera egipcia es como denominan los gitanos a una
obra maestra, y si Jota, Eric y Florent han escogido este título
pensando en ello, coincido plenamente. Una Opera Egipcia me
parece soberbio, y curiosamente, hoy he podido leer en EP3 que está
entre los discos más vendidos del país, en una época en la que este
dato es un indicador casi irrelevante y más para una banda honesta
como pocas a la que nunca le ha importado vender y que ha declarado
que nunca tocaría (ni ellos se lo pedirían) en los 40 Principales.
Curiosidades aparte, vamos a dar nuestra opinión y hablar un poco de
uno de los discos más extraños en su concepción y planteamiento y
más personales del grupo, y que sin embargo rebosa talento y calidad
en cada tema, han hecho lo que han querido, y lo que han querido y
lo que ha salido es una joya que está tan tan tan por delante de
todo que apabulla.
El
planteamiento del trabajo a priori podría resultar algo caótico;
temas ya incluidos en recopilatorios, una deliciosa veleidad
electrónica, singles de adelanto con bastantes meses de
anticipación, bandas sonoras, colaboraciones que se caen y se
sustituyen con gran fortuna y acierto ... todo ello con el anuncio
temido por algunos de que ahondaban más aún en el terreno flamenco
siempre latente pero ya explotado en el maravilloso
La Leyenda del Espacio…
con todo esto ¿qué iba a ser Una Opera Egipcia? Pues un
discazo al que no se le pueden poner peros, flamenco pero mucho más
pop, la fusión perfecta, la consolidación de algo de lo que muy
pocos grupos pueden presumir, de un sonido propio inconfundible, no
recuerdan a nadie, no se parecen a nadie, suenan a Los Planetas, han
vuelto.
El
trabajo comienza con una intro instrumental, “La Llave de Oro”, que
realmente no me convence, pero que afortunadamente no adelanta nada
de lo que viene después, porque una a una, son todas una maravilla.
Los singles que ya conocíamos, que por cierto me encantan, “Soy un
pobre granaíno” y “Romance de Juan Osuna” están tan estratégicamente
colocados en el largo, que no chirrían y aportan al conjunto más
solidez si cabe, “Soy un pobre granaíno”, tan simpática y radiante
ella, da paso a “Siete Faroles”, y ambas nos hacen regresar a los
terrenos más pop del cancionero planetero de hace ya años, con
símiles tan simples y acertados : “como tú y yo lo vemos no es de la
misma forma, tú quieres fiesta y yo estoy en coma”, genial; y de
esta manera da paso a la primera colaboración con
La Bien Querida,
no podía ser de otra manera, con sus letras de cotidianeidad
andaluza, simples y redondas, “No sé como te atreves” es de mis
canciones favoritas del disco. “Señora de las Alturas” baja aún más
el tempo para darnos una balada calmada e intimista en la que
gracias a uno de los regalos que nos da la producción de Una
Opera Egipcia, se entiende a Jota mejor que nunca, podemos
disfrutar de preciosos versos de amor. Y de golpe, la canción más
electrónica que hayan hecho nunca los de Granada, “La Veleta” también con
La Bien Querida.
Y el río baja ya hacia los terrenos más flamencos del disco,
encontrándonos con el single “El Romance de Juan Osuna” que me
encanta, “Virgen de
la Soledad”,
magnífica demostración de cómo manejar su lado más oscuro con
atmósferas brumosas y unas guitarras sobresalientes, Florent ya es
un auténtico maestro de las seis cuerdas por si a alguien le cabía
duda, y “La Pastora
Divina” con el gran Enrique Morente,
que como nos demostró en Omega, no le hace ascos a ninguna
colaboración con el rock, y todos se lo agradecemos. Como nos tienen
acostumbrados cierran con una gran canción de casi 10 minutos, “Los
Poetas”, oscura, densa y mística, con Jota desnudando su lado más
personal.
¿Qué más decir de Una Opera Egipcia? Su disco más personal es
el más vendido de su historia, con uno de los trabajos que más
disfrutarán sus fieles, parece que han enganchado a nuevas
generaciones, su disco más caótico a la postre es de los más
coherentes, y haciendo lo que les pedía el cuerpo, lo que les daba
la gana, han firmado uno de los discos del año, una obra maestra,
una Opera Egipcia.
|