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MAGIK MARKERS

Boss

Ecstatic Peace, 2007

 

Texto: Ángel Muñoz

 

El tercer trabajo de la banda de Elisa Ambrosio y Pete Nolan, Boss, no deslumbra, no sorprende pero convence. Sigue revitalizando de manera demoledora el rock más contundente y desgarrado, el noise pop tras los pasos de Sonic Youth.

 

La mítica banda de NY renovó desde su debut en 1982 el sonido del rock hasta entonces conocido con una serie de extraños acordes, con un muro de distorsión y ruido que encerraba una melodías perfectamente engarzadas con la desgarrada voz de Kim o la cálidez de Thurston, se les emparentó con la No Wave, pero lo cierto es que crearon un sonido realmente propio y particular, el llamado noise pop. Muchísimos grupos han sonado como ellos, se puede encontrar su influencia en gran parte del rock de los 90 y en el despegue del fenómeno grunge, y muchos les han imitado descaradamente. Sin embargo la relación de Magik Markers con Sonic Youth se podría calificar casi de apadrinamiento por la gran banda neoyorquina. Los de Conecticut empezaron a hacer ruido tras abrir el USA Tour de Sonic Youth en 2004 girando su Sonic Nurse, y desde entonces su destino ha estado unido. Editaron su primer largo I trust my guitar, etc… en el sello independiente de Thurston Moore Ecstatic Peace, y el trabajo que nos ocupa ha sido producido por Lee Ranaldo en el mismo sello. Con estos antecedentes, no se puede dejar de percibir la impronta del grupo neoyorquino en los trabajos de la banda que nos ocupa. Pero no son un grupo de noise con actitud punk más, ni se limitan a seguir devotamente el camino marcado por Sonic Youth. Sí, sus temas son contundentes, con unas bases rítmicas que marcan perfectamente el camino por el que han de discurrir sus largas distorsiones, y son buenos, muy buenos. La voz de Elisa es excepcional, acaricia y araña. En sus temas más potentes es un cañón que logra mantener el tipo frente a las poderosas guitarras de la banda, y que recuerda mucho a la de Kim Gordon en los temas más frenéticos de Sonic Youth. El disco empieza con el mejor corte en mi opinión, “Axis Mundi” en el que toca la guitarra Lee Ranaldo, es una canción que ya está entre las mejores de la corta discografía del grupo. El guitarra de Sonic Youth hace una extraña colaboración al xilófono en el cuarto corte, la ensoñadora “Empty Bottles”. La voz de Elisa acaricia en las dos baladas que dan una tregua entre la salvaje muestra de puro rock que supone el disco. Esas baladas marcan un camino distinto, uno espera en cualquier momento el salto progresivo a las distorsiones de las baladas de Sonic Youth como “The Diamond Sea”, pero no, se quedan en preciosas piezas tranquilas, para nada aburridas ni ñoñas.

 

Se agradece que haya grupos que renueven este tipo de rock en el que desde hacía años parecía que tan sólo cultivasen  sus propios creadores sin un digno heredero para acompañarles en el camino.

 

El Rey no ha muerto, viva el Rey.

 

 

 

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