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Texto:
Ángel Muñoz
El
tercer trabajo de la banda de Elisa Ambrosio y Pete Nolan, Boss,
no deslumbra, no sorprende pero convence. Sigue revitalizando de
manera demoledora el rock más contundente y desgarrado, el noise pop
tras los pasos de Sonic Youth.
La
mítica banda de NY renovó desde su debut en 1982 el sonido del rock
hasta entonces conocido con una serie de extraños acordes, con un
muro de distorsión y ruido que encerraba una melodías perfectamente
engarzadas con la desgarrada voz de Kim o la cálidez de Thurston, se
les emparentó con la No Wave,
pero lo cierto es que crearon un sonido realmente propio y
particular, el llamado noise pop. Muchísimos grupos han sonado como
ellos, se puede encontrar su influencia en gran parte del rock de
los 90 y en el despegue del fenómeno grunge, y muchos les han
imitado descaradamente. Sin embargo la relación de Magik Markers con
Sonic Youth se podría calificar casi de apadrinamiento por la gran
banda neoyorquina. Los de Conecticut empezaron a hacer ruido tras
abrir el USA Tour de Sonic Youth en 2004 girando su Sonic Nurse,
y desde entonces su destino ha estado unido. Editaron su primer
largo I trust my guitar, etc… en el sello independiente de
Thurston Moore Ecstatic Peace, y el trabajo que nos ocupa ha sido
producido por Lee Ranaldo en el mismo sello. Con estos antecedentes,
no se puede dejar de percibir la impronta del grupo neoyorquino en
los trabajos de la banda que nos ocupa. Pero no son un grupo de
noise con actitud punk más, ni se limitan a seguir devotamente el
camino marcado por Sonic Youth. Sí, sus temas son contundentes, con
unas bases rítmicas que marcan perfectamente el camino por el que
han de discurrir sus largas distorsiones, y son buenos, muy buenos.
La voz de Elisa es excepcional, acaricia y araña. En sus temas más
potentes es un cañón que logra mantener el tipo frente a las
poderosas guitarras de la banda, y que recuerda mucho a la de Kim
Gordon en los temas más frenéticos de Sonic Youth. El disco empieza
con el mejor corte en mi opinión, “Axis Mundi” en el que toca la
guitarra Lee Ranaldo, es una canción que ya está entre las mejores
de la corta discografía del grupo. El guitarra de Sonic Youth hace
una extraña colaboración al xilófono en el cuarto corte, la
ensoñadora “Empty Bottles”. La voz de Elisa acaricia en las dos
baladas que dan una tregua entre la salvaje muestra de puro rock que
supone el disco. Esas baladas marcan un camino distinto, uno espera
en cualquier momento el salto progresivo a las distorsiones de las
baladas de Sonic Youth como “The Diamond Sea”, pero no, se quedan en
preciosas piezas tranquilas, para nada aburridas ni ñoñas.
Se
agradece que haya grupos que renueven este tipo de rock en el que
desde hacía años parecía que tan sólo cultivasen sus propios
creadores sin un digno heredero para acompañarles en el camino.
El Rey no ha muerto, viva el Rey.
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