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Texto:
Ángel Muñoz
Las pequeñas
cosas de la vida. Al final, las pequeñas cosas son las que quedan,
las que recuerdas, las que te marcan. Como dijo Wilde: “hagas lo que
hagas en la vida, siempre se te recordará por una anécdota”. De un
gran acontecimiento, desgraciado o alegre, siempre vienen a la mente
los detalles. Se habla de los pequeños placeres, aquellas cosas que
colman de felicidad el corazón, con tan poco esfuerzo, tan al
alcance de la mano, cada uno tiene sus lujos, y por eso nos
encantan. También en las decepciones, en la tristeza, en los palos
que da la vida, son al final esos detalles los que recordamos pasado
el tiempo, y en el presente los que más nos acongojan.
En Mundo
Marino, el primer largo de la formación de Getxo McEnroe,
destila melancolía aterciopelada por los cuatro costados. Pop suave,
básico y acústico, basado principalmente en unas cuidadísimas
letras, que nos van acunando con la profunda voz de Ricardo Lezón.
Tristeza, la tristeza de un treintañero abandonado, alquilado y
mileurista que no sabe cocinar, al que a su ex pareja le salía tan
bien el gazpacho, y que duerme arropado en lorazepam mientras añora
el calor del cuerpo en el hueco del colchón. La tristeza de los
rincones de una casa pequeña tras un adiós. Nostalgia, lluvia, el
gris se va apoderando de la escucha corte tras corte.
Uno a uno, el
disco va dejando sensaciones acústicas espectaculares, pura poesía.
“Montreal”, “El Relojero”, “Islandia”, y “Otras vidas”, donde, ¿a
quién esperáis encontrar colaborando en el disco?, la voz de Miren
Iza pone los pelos de punta. Claramente emparentado con un elenco de
grupos nacionales muy en la onda de un pop elegante y de buen gusto,
lánguido y melancólico, como Tulsa o Siwel, deja ver sus influencias
a rock hipnótico que se desliza por los temas de Slint o incluso
reminiscencias a los Smith.
Con este, su
primer trabajo, Mc Enroe se sitúan en un nivel muy alto dentro del
pop nacional más elegante. Poesía, tristeza, lluvia y oscuridad,
buen gusto y abandono, al final siempre son las pequeñas cosas, el
calor, tan sólo.
Ser Islandia
fue un error, tú sólo querías calor...
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