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Texto:
Ángel Muñoz
Será que me estoy haciendo viejo y desconfío ya de muchas cosas.
Realmente el grupo de Goldwasser y VanWyrgarden me parecieron en su
momento uno de los mejores exponentes de la resaca post
Strokes neoyorquina; pose boho
total, toque de glamour, letras inteligentes, y una mezcla bailable
de rock con toques psicodélicos a lo
Flaming Lips, deudores de Bowie
y el glam … una maravilla surgida del siempre bullente semillero
artístico de New York. Con su anterior disco, Oracular
Spectacular, marcaron una cima. Su coctelera estilística nos
deslumbró a todos haciendo que no parases de darle al play
moviéndote al ritmo de “Kids” y pensando en una especie de puente
aéreo entre Brooklyn y el Manchester ácido y psicodélico de los 90.
También firmaron un contrato por cuatro trabajos con Columbia,
¿acierto o condena?
Su
esperadísimo tercer trabajo, Congratulations, para nada es un
mal álbum. Pero desconfío de las declaraciones del tipo de vamos a
hundir la industria, vamos por libre, etc … en fin, de que no
pensábamos comernos un colín de tan alternativos e incómodos que
somos para Columbia, el público no nos importa nada, queremos
reafirmarnos como artistas, y, ¡oh milagro!, estamos en todos los
titulares, en lo alto de las listas de los medios especializados y
somos disco del año; no sé, no tengo ganas de reflexionar sobre
ello, pero ya de partida hace que me acerque al trabajo con un
recelo plasticoso al respecto; ¡solamente KLF tuvieron los huevos de
quemar un millón de libras y desaparecer!
Tras estas reflexiones, el disco me parece más maduro, y menos
divertido, que el anterior, con un sonido y una producción muy muy
buena, realmente impecable, más reminiscencias al rock de los 70, a
Bowie, y algo menos de locura Flaming Lips en los principales temas.
A quien más me recuerdan es a Of Montreal,
pero haciéndolo peor. Las letras siguen siendo uno de los fuertes
del dúo, inteligentes y brillantes. Puede que no haya ninguna
canción tan inmediata como “Kids” pero temas como el que abre el
disco, “It’s working” entran solas. “Flash Delirium” es otra pequeña
joyita, y las baladas como “Someone’s missing” o la propia
“Congratulations” (supongo que en esta está su rebeldía contra la
industria) son imprescindibles. Dedican una canción homenaje a
Brian Eno y “Lady Dada’s
Nightmare” es evidente a quién hace referencia.
En conjunto, en mi opinión es un muy buen trabajo, pero embadurnado
de la asepsia que puede dar una ligazón tan fuerte con una grande;
pierde la frescura y la pegada de los anteriores, pero gana en
madurez y consistencia, y deja una pregunta abierta sobre el
siguiente largo que tengan que entregar. Esperemos que la respuesta
a esa pregunta la celebremos todos, porque talento les sobra, ya han
demostrado lo divertidos que pueden ser, y también lo profesionales
e inteligentes, chicos, ha llegado el momento de juntar ambas cosas
y dejar con la boca abierta a todos con el siguiente. Mientras
tanto, felicitémonos de que están con la forma suficiente para
hacernos disfrutar de ellos, y de esperar algo más, y algo mejor.
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