| |
Texto:
Ángel Muñoz
Uno de los grandes estrenos del año. Siempre un disco de debut,
independientemente de que sea bueno o malo, encierra una promesa,
una esperanza, un interrogante. Es el primer paso de una banda, su
alternativa, aunque lleve varios EP’S a sus espaldas. Esboza la
línea maestra del sonido de un conjunto, deja abiertas puertas al
cambio, ilusionará a todos y se darán la ostia en el segundo,
mejorarán en el segundo después de haber patinado algo en el debut.
En el caso del quinteto granadino de Alonso Díaz, la sensación de
solvencia y buen hacer es tal, que desde luego, si el proyecto
continúa, esta banda será de las más grandes del indie patrio.
Con la sabia producción de Fino Oyarte y a la batería el gran Eric
Jiménez, que no necesita presentación alguna, Napoleón Solo En La
Ópera es un trabajo heredero de la mejor tradición rockera
granadina, ajena a modas pop se desenvuelve claramente en la línea
de los mejores Lagartija Nick o
091, pero de forma mucho más
atrevida y barroca. La banda juega con un sinfín de recursos
musicales que se superponen como un fresco manierista sobre la base
clásica de una banda de rock; hammonds, arreglos de cuerda
orquestales… y la artificiosamente aniñada voz de Alonso que nos
canta sus letras brillantes y algo herméticas. Como todo el
conjunto, parecen sencillas, parece todo tan sencillo y honesto, tan
divertido y poco pretencioso, tan fácil, que casi no reparas en
excelente entramado musical que conforma Napoleón Solo En La
Ópera.
Tal vez, no las mejores, pero sí las canciones más reconocibles del
disco, son precisamente las de los EP’S anteriores, con las que han
hecho tanto ruido y han llamado la atención de todo el mundo, “Tiene
Que Acabar”, con su estribillo pegadizo para no dejar de bailar en
una tarde soleada, “Perdiendo El Tiempo”, mucho más sólida, con unos
marcados riffs, y la divertidísima y bailable “Lolaila Carmona”
aires funk en falsete. Pero no por ser las más reconocibles, y
probablemente los temas con más pegada, están por encima de temas
como “De Noche” y su envolvente psicodelia, “En El Fondo De Los
Sueños” con su deslumbrante orquestación en la que se pone más de
relieve que en ninguna otra ese manierismo al que hacíamos
referencia la comienzo de la reseña, o el pop rápido y luminoso de
“El Intercambio”.
2010 no solo nos está trayendo trabajos enormes de las mejores
bandas consagradas del panorama indie español, sino que los debut de
grupos como Napoleón Solo o
Polock, son la expresión de todo
el semillero de años, del trabajo de salas, de sellos pequeños, de
festivales, de ganas, de ilusión. No solo llega una época dorada
para el indie español, estamos en ella, y nadie debería de
perdérsela.
|