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Texto:
Juan Aguado
La fórmula es sumamente sencilla a priori, echamos un
vistazo atrás, se recopila una serie variada de colaboraciones de
los últimos diez años de la que posiblemente es la cantante más
conocida del mundo en esto del easy listening con artistas de
diverso pelaje y condición, se agita un poco el tarro para que nos
quede curioso y nos hinchamos a vender discos en estas fechas tan
entrañables.
El inicial rechazo que puede provocar una idea de
hacer dinero fácil como ésta se ve recompensado al menos en parte
con la habilidad de Jones para adaptarse a cualquier terreno, ya sea
la sencillez de un riff de guitarra acompañando a Andre 2000 de
Outkast en “Take Off Your Cool”, la delicadeza de “Little Lou, Ugly
Jack, Prophet John” con Belle & Sebastian, pieza que por sí sola
puede justificar la edición de este disco.
Hay luces y sombras, claro está, material algo
desnaturalizado al tomar retales de aquí y de allá pero con más de
un momento salvable como la apertura del disco con The Little
Willies (“Love Me”) con una Norah Jones mucho mas reconocible tanto
a la voz como a las teclas. También en su perfil habitual la podemos
encontrar en las colaboraciones que forman la tierra de nadie de
este disco, por su falta de audacia y atrevimiento como son las que
lleva a cabo con Sasha Robson en “Bull Rider”, “Loretta” con Gillian
Welch y David Rawlings o la mismísima Dolly Parton en “Creepin’in” o
el últimamente algo cansino Ryan Adams en “Dear John”.
Y también hay
momentos en los que la formula no parece terminar de funcionar como
el intento con Dave Grohl de Foo Fighters en “Virginia Moon” en la
que Norah no sabe encontrar un hueco, “Baby It’s Cold Outside” con
Willie Nelson que genera rechazo desde la primera escucha o el
experimento sonoro de “Court & Spark” de Joni Mitchell interpretado
con Herbie Hancock.
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