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Texto:
Ángel Muñoz
Ole, ole y ole! Impresionante. Lo primero que hay que dejar claro es
mi absoluta admiración hacia Mr. Paul Weller, y mi rendida devoción
por el Modfather. Pero también rindo pleitesía a decenas de artistas
y bandas, y he de reconocer que mis mitificados
Rolling Stones no sacan nada bueno
desde el 72 con su Exile on Main St., o mejor dicho, nada
bueno nuevo porque a dioses así talento les sobra. Pero el caso de
Paul Weller es digno de estudio, como dijimos en la reseña de su
anterior (y recientísimo!!) trabajo, el denso hasta proporciones
casi épicas
22 Dreams, también reseñado en P21, el ex Jam investiga, da
caña, explora nuevos territorios sonoros, no se adormece, no se
cansa, no se aburre ni se conforma.
Frente a la magna obra que supuso 22 Dreams, Wake Up The
Nation es, en su gran mayoría, una descarga adrenalínica de puro
rock and roll en el que el Modfather repasa en 16 canciones todos
los géneros que le apetecen y le tientan, todo lo que le ha influido
y sobre lo que él ha influido, 16 canciones cumpliendo el postulado
de pequeñas obras maestras en no más de tres minutos ninguna de
ellas. Canciones redondas, perfectas y rápidas, ¿cuántos se pueden
permitir esto?
El
disco comienza con la maravillosa “Moonshine” donde se hace patente
una presencia que empapa buena parte del disco:
David Bowie, otro grande, versos
muy a lo Duque Blanco y rock and roll, just rock and roll. Sigue una
de mis favoritas, la elegante y contundente “Wake Up The Nation”,
The Jam revisited por aires a lo
Roxy Music, rápida como todas,
un bajo maravilloso, un Paul Weller recuperando un lenguaje social
con una claridad e ironía que ninguna banda de jovencitos tocados
con flequillos podrían siquiera alcanzar. En “Fast Car, Show Traffic”
recupera al bajo con un ritmo endiablado a Bruce Foxton, juntando
así un pedacito de los míticos Jam; y sacando a colación las siempre
estelares colaboraciones de cualquier disco de Modfather, tenemos
nada menos que al
My Bloody Valentine Kevin Shields
en “7+3” otro irónico tema en este trabajo en el que arremete tanto
contra Facebook como contra la monarquía.
Sonido negro y toques de gospel en “Aim High”, baladas orquestadas
en las que se desenvuelve como un auténtico crooner como “Trees” o
“No Tears To Cry”, eléctricos riffs de guitarra sucia y garajera en
“Two Fat Ladies” … y así hasta 16 temas en 40 minutos, Paul Weller
se atreve con todo, y realmente todo lo que hace lo borda.
Uno de los discos del 2010, sin duda alguna, la demostración de cómo
ser un mito y no caer en la autocomplacencia, de no abandonarse a
sacar la enésima reedición de un directo del 80, las caras B
remasterizadas, la reedición de tus discos míticos con extras para
fans … NO! Weller no para de crear, de pensar y de experimentar, es
una bestia parda del rock con más de treinta años de carrera en sus
espaldas. El Modfather. El Genio.
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