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Texto:
Ángel Muñoz
Toda época termina, dejando en la ceniza del recuerdo los destellos
de su llamarada. Todo incendio deja supervivientes, algunos, íconos
en si mismos, terminan superando su época, tan grandes son, se
convierten en un universo privado. Otros desaparecen, fulminados
tras apagarse los rescoldos, muchos dejan una honrosa huella en la
memoria colectiva. Y otros tratan de seguir amarrados en esa época.
El tiempo de Placebo terminó hace diez años, pero ellos siguen
defendiendo con solvencia la fórmula que les lanzó al estrellato en
el 96 con su homónimo disco de debut.
Todavía recuerdo la primera vez que vi en directo a los de Molko, en
el FIB del 98, antes del maravilloso concierto de
Luna (perdón por la licencia
nostálgica). Deslumbraban con su pose glamurosa, andrógina y
ambigua. La verdad es que en la primera parte del concierto no tenía
demasiado claro el sexo del cantante. Apadrinados nada menos que por
el mismísimo Bowie, sus dos primeros discos fueron un maravilloso
ejemplo de cómo manejar de manera contundente el glam rock de
finales de los 70, bebiendo de Bowie o de T-Rex, actualizándolo y
acelerándolo, aderezando esa fórmula con unos muros de sonido
brutales, unas bases rítmicas potentes y algunas gotas de post punk
oscuro y garajero. Molaban mucho, realmente mucho, no es de extrañar
los millones de discos vendidos con los que dejaron boquiabiertos a
medio mundo y se conviertieron en super estrellas. En mi opinión
Placebo y Without You I’m Nothing, son dos discos, tal
vez si no fundamentales, realmente interesantes y testimoniales de
mediados de los 90.
El
siglo XXI vio a este trío instalado definitivamente en el éxito de
masas bajando lentamente la cuesta creativa con los discretos pero
dignos Black Market Music y Sleeping With Ghosts hacia
el marasmo final que supuso el horrible Meds (2006) punto de
inflexión para el pequeño empujón y encomiable esfuerzo que ha
supuesto este Battle For The Sun.
Supongo que como consecuencia de ser una banda llenaestadios
instalada en los laureles del mainstream de la industria
discográfica y esa abulia creativa, el mall rollo se instaló en el
seno del grupo, y ese aburrimiento y crispación no tienen mejor
espejo que el mencionado Meds. Molko y Oldsen decidieron dar
un golpe de mano y literalmente expulsar al batería Steve Hewitt
para sustituirlo por el jovencísimo Steve Forrest. El cambio
musicalmente hablando ni se nota, pero supongo que sí en la actitud
del grupo que ha hecho el esfuerzo de superar su último trabajo y
realmente lo consigue. La fórmula de Placebo no aburre, eso es lo
bueno, y ha retomado los postulados iniciales para marcarse un
trabajo entretenido cuando menos. “Kitty Litter”, el corte que abre
el disco, hace que prometa mucho el trabajo que tenemos entre manos.
El segundo “Ashtray Heart” es un homenaje al primer grupo que
formaron Molko y Oldsen, es una canción muy solvente con un curioso
estribillo en castellano. “For What is Worth”, “Bright Lights”, muy
buena, “Breathe of Underwater” o “Kings of Medicine” son en mi
opinión las mejores canciones, las que nos retrotraen con oficio a
épocas pasadas mucho mejores.
Esto ha sido como volver a apuntarse al gimnasio después de años de
poltrona en el sofá, bueno, vamos a intentarlo, que usted está ya en
riesgo de infarto, ejercicio suave. Volvemos a la arena de la mejor
manera que sabemos, poco a poco, con oficio y buena letra. Está
bien. Por lo menos da un hilo de esperanza a sus fans. Confiemos en
Molko y Oldsen para su siguiente trabajo, ¿todavía podrán volver a
sorprendernos?
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