| |
Texto:
Ruth
Bautista
En poco menos de un mes este disco ha conseguido llenar de
entradas la red. Todos lo han oído, todos lo alaban. Una joven
madrileña de 22 años consigue destacar en un estilo tan manoseado
como el folk acústico. Impresionante.
Desde la portada, en una etérea figura en la que se muestra
libre de adornos, arropada únicamente por tonos rosados y verdes,
todo amor, Lourdes Hernández parece querer prepararnos para lo que
escucharemos en el disco: un folk desnudo, más que acústico, suave y
mimoso. Folk desnudo, aunque en ocasiones delicadamente vestido, con
todo tipo de discretos complementos, sobre los que destaca por
encima de todo su voz acariciante, que incita a perderse,
oníricamente, en la profundidad de cuarto vacío, desde el cual en
algunos temas parece llegar su voz acompañada de un molesto sonido a
hueco, pero no siempre. La travesía por el álbum es plácida y
variada.
No resulta extraño que el disco finalice con una pausada
versión del “Girls just wanna have fun” de Cyndi Lauper, pues desde
que comienza con el animado tema “Cigarrettes”, el espíritu de
Lauper, el de discos como Hat full of Stars, parece estar
siempre presente, algo infantil, algo encantador, algo irreverente.
A veces alegre, otras triste, ora superfluo, “Nice thick feathers”,
ora monumental, “Gone, play on”, brevísimo tema que engrandece y da
profundidad al álbum.
Sin prometer
ningún futuro, que por lo general no existe, I love your glasses
es uno de esos debuts que no conviene perderse. Una perlita en un
mar de ostras feas y babosas.
|