música          cine          libros y comics          hemeroteca          contraportada
     mundodisco     en vivo     reportajes     agenda

SIDONIE

La Costa Azul

Sony, 2007

 

Texto: Ángel Muñoz

 

Voy a tratar en esta reseña de ser objetivo, de olvidarme de lo que me encanta este grupo y hablar de su carrera y de su nuevo trabajo de la forma más aséptica posible. Impresionante, eso es lo que me parece La Costa Azul.

 

Desde aquel Dragonfly del 2000 ha llovido mucho, pero este encuentro entre un tomate optimista, un tejón hipocondríaco y una ansiosa pantera rosa, como bien les gusta definirse a Marc Ros, Alex Pí y Jesús Senra, ha sido uno de los hechos más felices de la música de este país. Al igual que con Dragonfly, publicaron después con Bip Bip su primer largo, Sidonie, que ahora mismo tengo en la mano contemplándolo con muchísimo cariño. Este debut fue uno de los más sonados que recuerdo, aquella mezcla de psicodelia, ritmos hindúes, letras surrealistas, y la pose más glam, gamberra y descarada que se veía sobre un escenario desde hace mucho, hizo que canciones como “Feelin’down” “Venusian Dream” o “In Da Sun”, arrastrasen a legiones de seguidores y fueran incluso sintonía de conocidísimos programas deportivos.

 

Todo este empuje mediático les permitió fichar por Sony y mejorar el producto con una producción impecable en Shell Kids ( 2003 ), sin perder un ápice de su filosofía y su frescura. “On the Sofa” o “Bla, bla, bla” son ya auténticos himnos de este comienzo de siglo.

 

Pero si impresionante me parece este último trabajo, impresionante por coherente me parece también la carrera del conjunto, y de la mano de esa trayectoria, nacen estas joyas para los oídos.  En la trayectoria del trío catalán no ha habido ningún punto de inflexión, ninguna ruptura estilística con la que nos asustan algunos conjuntos por los más diversos motivos con mejor o peor suerte. Su evolución es natural, como un río. En Fascinado ( Sony, 2005 ) pasaron del inglés al castellano, no había tanta psicodelía, tanto sitar, y tanto colorido lisérgico y gamberrismo, era más tranquilo, más elegante, más suave y onírico. Aún siendo, en mi opinión, su disco más flojo, dejaba auténticas perlas como la “Boheme” o la preciosa e íntima “Jardín Polar”.

 

En La Costa Azul, siguen por esa línea más madura y tranquila, la perfeccionan y consiguen uno de los mejores trabajos del año, y probablemente el mejor disco de su carrera. Pop elegante, hedonista y decadente. Como el propio título del disco, sus canciones evocan a una lenta sucesión de momentos en la terraza del Negresco martini en mano. Letras surrealistas, exaltadoras de la belleza de lo perdido, de la locura, de todo aquello que nos mata, pero nos hace felices, del hedonismo a toda costa, de la belleza de un amanecer en la playa tras una noche de exceso, de la elegante decadencia de un antiguo cocktail  club llorando al amor perdido y brindando por la derrota. Rimbaud y Baudelaire, Lord Byron, el club de los fumadores de hachís… son unos románticos en el sentido más literario y estético de la palabra. Temazos como “La Costa Azul” o “Los olvidados” no dejarán indiferente a nadie. Y se guardan la sorpresa del último corte, un cuento precioso, “El Giraluna”, una maravilla. Y en directo siguen siendo ellos, no hace falta decir más. Una producción exquisita, un manejo virtuoso de los tiempos, una elegancia inédita aunque ya sospechada, hacen de este disco uno de los mejores de los que podamos hablar este año.

 

 

 

Derechos Reservados Octubre 2005 © www.plataforma21.com e-mail: contacto@plataforma21.com