| |
Texto:
Ruth
Bautista
En ocasiones un disco te crea dudas, muchas. Una no sabe si
dedicarle el tiempo necesario a escribir cuatro líneas sobre él, o
dedicar ese tiempo a algo más productivo, pongamos mirar por la
ventana. También te trastoca leer críticas positivas sobre él y te
hace preguntarte si tu cerebro se ha quedado pequeño, anticuado o
simplemente está poco desarrollado para esto del arte.
Porque cuando escucho Marry Me de St Vincent, nombre
comercial de Annie Clark (ex Polyphonic Spree), es como cuando ves
un desfile de alta costura o a un famoso cocinero dirigir a tres
pinches en la preparación de un plato microscópico. Y la conclusión
es la misma, que lo aceptamos como arte, pero desde la distancia,
como algo que nunca nos va a afectar en primera persona.
Por eso flipo cuando leo en distintos medios que éste es un
disco fácil de escuchar. No para mí. El primer tema, “Now Now”, es
medianamente accesible, con una voz acuosa y una melodía algo
desconcertante, especialmente en los coros infantiles que aparecen a
mitad del tema. Pero el sentimiento de no llegar a un punto
concreto, de desorientación comienza aquí y continúa durante toda la
escucha del disco. Por eso, aunque percibo el trabajo, la
elaboración y complejidad que atesora, la visión paralela necesaria
para haberlo creado, no soy capaz de disfrutarlo.
Mi admiración
desde aquí a los afortunados que sí.
|