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Texto:
Ángel Muñoz
La primera vez que tuve contacto con la música de este
desquiciado y absolutamente marciano a la vez que genial combo galés
fue a través de una cinta (sí, un cassette de la era analógica!!!)
que repartían en la cola del Festimad del 97 con el adelanto de un
par de canciones, no recuerdo ya cuáles, probablemente la estupenda
“The Internacional Language of Screaming”, de su excelso Radiador,
su segundo disco de estudio. Ya en la tienda de campaña puse aquel
cassette en mi mítico walkman Aiwa, y me quedé completamente
alucinado con aquél cóctel tan raro y tan logrado. A partir de ese
momento por supuesto, no sólo esperé con impaciencia a la aparición
en las tiendas de discos de aquel Radiador, sino que me lancé a la
caza y captura de su primer disco Fuzzy Logic y de todos sus
primeros EP’S. Además me reclutaron como fiel seguidor para el resto
de los tiempos.
Los chicos de Gruff Rhys, aun siguiendo una línea
claramente pop con marcado acento psicodélico y lisérgico en todos
sus trabajos, manejan un espectro casi inabarcable de influencias y
estilos. En sus discos cabe atisbar pinceladas de los
Beatles, los
Kinks, los
Beach Boys, T-Rex,
Bowie,
Led Zeppelin… cargan con maestría en algunos temas
trallazos post punk, muros de sonido, sonidos new wave, funk, glam,
incluso truenos de hard rock… pedales, hammonds, títulos
disparatados y letras desconcertantes; se divierten y hacen que los
demás lo hagamos, son unos genios de otro planeta que lo hacen casi
todo bien.
Este noveno ya disco de estudio, Dark Days/Light Years,
supone la recuperación de los galeses tras sus dos últimos trabajos,
Love Kraft y Hey Venus!, bastante flojos. Sin llegar a
la altura de, en mi opinión, sus joyas de la corona, Radiador,
Rings Around The World y Phantom Power, en este
trabajo volvemos a encontrar su acostumbrada frescura, ese brío y
esa luminosidad lisérgica que tanto nos gusta.
Cada canción es única y diferente y se podría diseccionar
una por una. Como hemos dicho, su abanico de estilos y de
influencias es tan amplio que solamente en la primera parte del
disco, más densa y autocomplaciente hasta el sexto corte, podemos
encontrar ritmos ochentenos y regustos glam en “Moped Eyes”, sonidos
folk con un toque hippie campestre en “Mt” y en el corte inicial del
disco, “Crazy Naked Girls” toda la esencia maravillosa del falsete y
el rock de Led Zeppelín (como molaban los gritillos de mi adorado
Robert Plant). Solo a ellos se les puede ocurrir titular a una
canción “The Very Best of Neil Diamond”, una canción relajada de
aromas hindús entre humos de incienso. La parte final del disco es
la más luminosa y pop, con “Helium Hearts”, “Pric” o “Inagural Trams”,
donde desarrollan toda su capacidad rítmica con toques electrónicos.
Desde que escuché aquella cinta en el Festimad hace 12
años, nunca me han decepcionado estos cinco tarados extraterrestres,
siempre he esperado con ansia la aparición de cada nuevo trabajo, y
tras el pequeño bajón en el que parecieron sumirse en estos últimos
años, el descorche de este maravilloso Dark Days/Light Years
supone un aplauso a su vuelta. Absolutamente imprescindibles. Los
magníficos animales peludos han regresado.
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