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Texto:
Ángel Muñoz
Me gusta Templeton.
Me gusta no sólo su música, sino su carrera, su andadura como banda,
su primer largo tan madurado desde su formación en 2002. Me
gustarían más si no se acusase tanto un parecido más que razonable a
Los Planetas. Es cierto
que una primera escucha de Exposición Universal recuerda
claramente a los granadinos, tras una segunda escucha se hace
patente un sonido propio construido como un collage con las más
diversas influencias pop, desde Los
Brincos a Byrds,
de quienes se consideran sinceros admiradores, desde
Wilco a
Yo La Tengo; y, eso es
innegable, construido con una absoluta calidad musical que se hace
más patente a cada escucha. Me gusta Exposición Universal, es
un disco que se va descubriendo escucha a escucha. Es cierto que la
voz del cantante recuerda tanto, pero tanto a Jota, que por otra
parte ni se le escucha ni se le entiende, que tal vez sea una de las
cosas que más descolocan e inmediatamente pensamos en los
granadinos, es cierto que sobre todo “Las Casas de Verano e
Invierno” y “La Rana”, tan pop, tan alegres y pegadizas junto con
esa voz susurrante y las guitarras con desarrollos tan largos son
tan parecidas a los primeros discos de
Los Planetas, y que otras
canciones como la impresionante “Marcha Nupcial” con sus leves
arreglos electrónicos y su contundente muro de sonido, sus
desarrollos, su densidad van tan en la línea de álbumes como
Contra la Ley de la Gravedad, o de grupos como
Niños Mutantes… pero.
Siempre hay un pero, un riff, un sonido, un rasgueo que
supone un hito en el que pararte a dar otra vuelta más al disco. Y
por eso me gusta, porque descubres a cada escucha un matiz diferente
que se eleva sobre la superficial comparación a los icónicos
granadinos y que tal vez anuncian la punta de lanza de un relevo
generacional en el indie español.
Templeton
seguramente estén entre las mejores bandas de la reciente y
brillante hornada española, si es que se puede considerar a los
cántabros última hornada….me gusta porque escuchar este disco y
saber la historia del grupo es descubrir parte de su trayectoria en
cada tema, qué componentes había, cuáles eran sus influencias en ese
momento. Es muy curioso saber que este es su primer largo, su disco
de debut, desde su formación en 2002. Aquí hay recogidos siete años
de canciones, de influencias, de cambios de formación, se nota
perfectamente la incorporación de Brian Hunt, el ex hombre orquesta
de Russian Red, e
insisto, es un aliciente más para escucharlo y descubrirlo una vez
tras otra. Se notan los cambios de estilo, de influencias, dentro de
un todo coherente, desde las divertidas y frescas composiciones de
pop luminoso que suponen “La Rana” o “ Las Casas de Verano e
Invierno”; la estupenda “Brasil” con toques psicodélicos, esa
guitarra clásica rasgada sobre la eléctrica … está llamada a ser la
canción referencia del grupo, a las densas, oscuras y melancólicas
“Marcha Nupcial”, el único tema cantado en inglés como hacían en sus
orígenes, “Sofá Cama” o “El Camino de la Amargura”.
Templeton,
al igual que los también reseñados en Plataforma 21
Klaus & Kinski, y
algunos otros grupos, suponen un salto cualitativo dentro de la
cantidad de bandas nuevas del país. Son grupos que sorprenden, que
piden más de una escucha a su disco y que cuando se la das descubres
matices enriquecedores, y de una calidad deslumbrante. Son bandas
que descolocan, que no sabes a qué juegan a qué suenan, que suenan a
tantas grupos que tienen tantas influencias que tal vez ese sea su
sello, que tal vez esa sea la influencia que ellos mismos tendrán
sobre los que vengan. No basta con que recuerden a
Los Planetas, no basta con
que les encanten los Byrds,
no basta con que puedas bailar con una canción y hundirte en un
agujero con otras. Son ellos mismos, son la prueba de lo bien que se
están haciendo las cosas. Dales una oportunidad y verás lo que
viene…y lo que viene te gustará.
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