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Texto:
Juan Aguado
Dos años después del ambicioso y excéntrico a partes
iguales The Hazards of Love nos llegó el último trabajo de
Colin Melloy y su banda, The Decemberists. The Harzards…
derivaba en un especie de Rock Opera de proporciones bíblicas,
perdiendose en la vorágine conceptual de su origen que terminaba por
devorarle sin remedio, todo lo contrario con el trabajo que nos
ocupa.
Vuelta a las raíces… Melloy comprueba que con
bastante menos, se puede conseguir mucho más y en The King is
Dead decide explorar de manera contundente la musica tradicional
de su país. En el particular sonido que rezuma de los poros de
The King is Dead tiene especial protagonismo la voz de Gilliam
Welch, que acompaña a Melloy en un buen número de cortes, o las
cuerdas de Peter Buck, que hacen de perfecto nexo de unión con la
banda de Athens recientemente desmantelada.
Quizás
demasiado asequible para ciertos puristas, éste disco puede quedarse
meses en el reproductor sin temor al agotamiento del oyente, sin
duda contiene de las mejores composiciones del grupo hasta la fecha.
Abundan los clásicos instantáneos, como esa “Down by the water” que
irrumpe con una armónica desgarradora, con las voces de Welch y
Melloy enriqueciendo cada matiz, con momentos más íntimos como el
preciosismo de “Rise to me” o el de los sentidos homenajes a Enero y
Junio (“January Hymn” & “June Hymn”). La justa cantidad de folckore
americano en “Calimity Song”, “All Arise!” y “Rox in The Box”
animarán a mover el esqueleto como si estuviéramos en cualquier bar
de carretera de Wyoming, WV.
Trabajo impecable cuya translación al directo se
podrá comprobar en el próximo We All Raise Our Voices To The Air
(Live Songs 04.11-08.11).
http://decemberists.com/ |