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Texto:
Ángel Muñoz
Bueno, evidentemente nadie tiene la razón suprema, opiniones hay
para todos los gustos, y la mía en este caso, supongo que voy en
contra del 90% de la crítica que les ha encumbrado a los altares del
2010, son los nuevos redentores del pop.
Sí, realmente he de reconocer su valía musical, su manejo rítmico de
influencias oscuras, ese bajo a lo New
Order, esos aires subterráneos de
Joy Division… y su valentía al combinarlo con el pop
luminoso de comienzos del verano, en realidad ellos dicen que cantan
a eso, a la alegría de un día luminoso de verano, coros años 50, he
leído que es como si los Cure se
fueran a la playa a hacer surf. Sí, puede ser que hayan hecho bien
esta mezcla, pero realmente ¿es acertada esta mezcla? Seré muy
estrecho de miras en primer lugar, y muy desconfiado en segundo.
Pero realmente creo que estamos ante el hype artificial de turno,
cuatro chicos monos, de estética retro, neoyorquinos de adopción
originarios de Florida, y que miran hacia UK… y el NME
proclamándolos como lo mejor del 2010 y ya, son valientes, geniales,
distintos, etc.… y en mi opinión es que simplemente hacen más
digerible el legado de Ian Curtis pervirtiéndolo para que las niñas
puedan bailar, precisamente la valentía hubiera sido ahondar en su
oscuridad, no hacer unos duduás a lo Grease sobre esa, hay que
reconocerlo, notable base rítmica.
Después de este varapalo con el que supongo que muchos me dirán que
no tengo ni idea, aunque espero que alguien coincida conmigo, diré
que en la primera parte del disco tienen sus mejores cortes como su
single e himno “Let’s Go Surfing”, “Book of Stories”, “Forever and
Ever, Amen” y “Me And The Moon”, creo que son brillantes en lo suyo,
el mejor exponente de este experimento, tal vez valiente, tal vez
artificial, pero estas cuatro canciones me hacen mantener la
esperanza suficiente para darles otra oportunidad con su segundo
largo. Let’s see, y mientras tanto, chicas, a bailar bajo el
sol del verano.
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