| |
Texto:
Stenzes
Bante
Empecemos
diciendo que tengo una debilidad por este grupo desde que descargué
el notable Sad Songs For
Dirty Lovers (2003). Por cierto, espero que el
anhelado repunte en las ventas sea tal y propicie la reedición de
este trabajo. Sigamos. Tengo debilidad, ya digo, por la voz profunda
de Matt Berninger y el reconocible ritmo melancólico, casi marcial,
de la batería. Un ejemplo de ello es la estupenda “Terrible Love”,
tema que inicia el disco e inmejorable síntesis de lo que este grupo
sabe hacer mejor: una canción intensa, que crece poco a poco y
aspira a lo épico, o sea, a medio camino entre
Tindersticks e Interpol.
Cierto es que en este trabajo no hay ningún pepinazo como “Mistaken
For Strangers”, de su anterior álbum,
Boxer (2007), pero, al
ser más homogéneo, gana en profundidad. De hecho, sin una escucha
activa podría parecer hasta monótono (para mí lo fue en cierto modo,
hasta que descubrí los matices, siempre los matices). Está claro que
The National
no es
el típico grupo que ha llegado al ¿éxito? gracias a una canción
memorable, que las tiene en abundancia, conste. Todo lo contrario.
Afortunadamente, no se han ido diluyendo en un quiero-y-no-puedo
desconcertante con cada nuevo trabajo, sino que se han ido forjando,
desde 1999, una trayectoria envidiable, que parece ir a más (y
mejor). No olvidemos el dato: los de Brooklyn tuvieron que
autoeditarse su disco de debut en 2001 y sólo tras su tercer largo,
el irregular Alligator
(2005), la crítica se deshizo en halagos.
The National, sin renunciar a su
estilo de pop-rock oscuro o, más bien, grisáceo, con las dosis
justas de preciosismo, puede presumir de una sólida discografía. No
tiene canción mala. Las hay regulares, qué duda cabe, pero son tan
poquitas que sólo hacen un arañazo imperceptible en el casco de este
buque. La portada del disco, por cierto, muestra una escultura del
artista Mark Fox llamada “The Binding Force”: una obra de arte
dentro de otra obra de arte. Melancolía para soñadores.
En High Violet
han colaborado, entre otros, Sufjan Stevens, Richie Reed,
guitarrista de Arcade Fire y
Justin Vernon (Bon Iver).
|