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Texto:
Ángel Muñoz
Que veinte años no son nada, como dice la canción, lo
demuestra el regreso de Eugene McKelly y Frances McKee con LP nuevo
después de algo más de veinte años de su único disco de estudio y
mitificado casi quince años después, Dum Dum.
The Vaselines
siempre fue una banda de perfil bajo, y vida efímera, como si
aplicasen a su carrera el propio estilo de sus canciones gamberras,
rápidas y sencillas, aires folk en envase punk. Pasaron realmente
desapercibidos frente a otros compañeros de generación del siempre
interesante hervidero escocés. No han sido
Teenage Fanclub pero con canciones tan directas,
resultonas y simples, y tan inteligentes y ácidas como "Son of a Gun",
"Dying for It", "Jesus doesn't want me for a Sunbeam", "Teenage
Superstars" o "You Think You're a Man", han influido en bandas tan
enormes como Nirvana o tan
recientes como The Pains to Be Pure At
Heart, y las han elevado a la categoría de clásicos.
Fue precisamente Kurt Cobain quien los metió de lleno
en el mainstream al declararles la segunda mejor banda de la
historia después de los Beatles,
aunque obviamente hemos de discrepar de la aseveración del bueno de
Kurt, su versión de "Jesus Doesn't Want Me for a Sunbeam" era
maravillosa, y es cierto que la huella del fulgurante dúo de
Edimburgo se halla en muchos temas de la que sí podemos considerar
una de las mejores bandas de la historia. De cualquier modo, con
Kurt o sin él, The Vaselines no dieron más de sí que aquel Dum
Dum, y poco después Eugene y Frances emprendían caminos
separados con bastante poca fortuna por cierto.
Frecuentemente el marketing obra estos pequeños
milagros, y fue Sub Pop quien redescubrió para el gran público a The
Vaselines con su recopilatorio Enter The Vaselines (reseñado
ya en Plataforma 21), aquel magnífico trabajo vino acompañado de una
discretísima gira. Pero Eugene y Frances parece que lejos de
volverse a desinflar encontraron el ánimo para este dignísimo
regreso.
Sex With An X no es una
obra maestra, ni un regreso aclamado por las masas, pero es un disco
honrado y directo. Es verdad que no suena tan maquetero como los
antiguos, que tanto molaban, que la producción es mejor, que en el
sonido se nota la mano de sus incondicionales soportes en este
regreso, Belle And Sebastian,
pero no son unos cuarentones con ganas de serlo, de ser más
formales, de demostrar que son buenos músicos pero ya con una edad.
Esa es la gran honradez del disco, le guste a quien le guste, son
unos gamberros, lo siguen siendo, y siguen haciendo canciones
rápidas para mover la cabeza cerveza en mano. Siguen teniendo la
lengua afilada, y cargan con ironía contra los jovenzuelos que no
estuvieron en los 80 pero los glorifican, "It Wasn't All Duran
Duran", contra los clichés del drogas, sexo y rock and roll, "Ruined"
y contra ellos mismos, "Poison Pen", para mí, la mejor del disco,
como unos Pimpinela rockeros bailando sobre unos maravillosos solos
de guitarra.
Una sorpresa anunciada de fin de año, tal vez ahora
The Vaselines se hayan creído lo que son, y veinte años después se
suban al carro del reconocimiento que a pesar de haber dejado huella
en tantas bandas nunca les llegó. Un disco sólido, joven y honrado.
Un muy buen trabajo, digno de ellos mismos.
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