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Texto:
Ángel Muñoz
He
de reconocer que no soy ni gran conocedor, ni amante de la música
hip hop, por más que un profesor mío de inglés trató de inculcarme
el amor por los clásicos de este género a través de joyas en vinilo
de los años 80, pero nada, Dios me llamó por los caminos del rock, a
pesar de que siempre he sentido el más profundo respeto por este
género, fundamental en la música de las últimas décadas, y
dificilísimo de ejecutar.
Pero Tote King me gusta, y lo he seguido con atención. No sé si será
por su formación académica pero creo que su rima es ejemplar. Aunque
incluye, evidentemente, ese punto de autoafirmación frente a todos
que es el rap, y tira con bala contra todo, lo hace con una clase y
sobre todo, con un acierto alejado de demagogia barata como tantos
grupos que se limitan a vocear trasnochados discursos
anticapitalistas tan de moda de nuevo. Si quieres de verdad poner el
dedo en la llaga de esta tremenda crisis, acude a “La Crisis”, si
apagar las luces de la industria discográfica y del entramado de
sueños rotos al que acuden (cada vez menos) decenas de bandas
atraídos por los oropeles ultravioletas de una lámpara matamosquitos,
acude a “La Parte Más Fea de mi Curro”, no a cortar trajes sin más.
Vapulea a la sobredosis de exhibicionismo que vemos cada día en
Facebook o en Tuenti en “Redes Sociales”, a los niños de papá
malotes de los que todos hemos conocido alguno, como mola ser chungo
y cuando veas las orejas al lobo terminar en un despacho en la
empresa familiar puteando y siendo un fiestero de traje y no de
parque, “Otro Impostor Opositando”; la horterada del 90% de los que
acuden a los resorts de pulsera a ponerse ciegos de vicio y mulatas
o la papanatez de los viajeros solitarios y aventureros, veáse una
legión de anónimos Marichalares, en “Dos Españolazos Horteras en el
Caribe”. Y mi favorita, no porque tire contra nada, sino porque me
identifico tanto, NBA, los 80 y el básquet, pasarme horas y horas y
horas en mi adolescencia en las canchas de mi barrio, de noche, de
día, nevando y lloviendo, imitando lo que veíamos flipados en la
tele, Isiah Thomas, Magic Jonson, Larry Bird y Michael Jordan, el
“Cartero”, el “Marine”, los Bulls, los Bad Boys… mañanas de patatas
fritas y litros. Esto ya es personal, pero se me saltan las lágrimas
echando la vista atrás. Y otro punto muy a mi favor de mi debilidad
por el rapero sevillano es su cultura musical trasladada a sus
bases. A él le encanta el rock, a mi me encanta el rock. Bebe de los
clásicos, de los 69, los 70, del blues… Hendrix, Black Sabath, Led
Zeppelín, Traffic, Animals… y eso se ve en las geniales bases de DJ
Randy, plagadas de grandes canciones, en sus referencias y en
canciones como “Nos Gusta Beber” con su ritmo acelerado como una
desquiciada jam session en Nashville.
No
sé qué le parecería al propio Tote, el mejor flow del país, gustarle
a gente como yo, el rapero para la gente que no conoce el rap, suena
casi como una Wii, la consola para la gente que no le gustan las
consolas, pero es así, eso es lo que hay, larga vida al rock and
roll. Un disco enorme.
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