| |
Texto:
Marcos
Ripalda
El rollo cantautor no me va. Dylan, por ejemplo, me parece
un plomo. Así que me acerco a Chesnutt con evidentes reticencias. Su
anterior álbum, Ghetto Bells (2005) contenía un par de
canciones memorables, pero reconozco que no le presté mucha atención
al resto. Así que pongo el compacto nuevo y me quedo petrificado con
“Warm”, “Glossolalia”, “Everything I Say”… Las canciones se van
sucediendo mientras escribo una reseña que ya nunca terminaré. Y es
que tengo que escribir sobre esto. Dejo que el abrecartas emocional
titulado North Star Deserter haga su trabajo.
Empecemos. Hay
colaboradores excepcionales. Miembros de Fugazi, Godspeed You! Black
Emperor y The Silver Mt. Zion Orchestra & Tra-la-la Band, ojo. Para
un servidor, todo un lujo, claro. Y Vic Chesnutt no acaba,
sorpresa, engullido por ellos, sino que, manteniéndose fiel a su
estilo, pero en versión mejorada, conste, da un magnífico recital de
country-folk con fanfarria post-rock. Tradición y vanguardia. Una
delicia apocalíptica en mitad del desierto.
Chesnutt nació en
Jacksonville, Florida, en 1965, y un accidente de coche lo tiene
atado a una silla de ruedas desde los 18 años. Al igual que Robert
Wyatt, que también es parapléjico porque se cayó desde un tercer
piso, estaba borracho cuando sucedió. Ambos tocan la trompeta,
instrumento que, ya saben, hay que tener cuidado donde se mete en
una composición musical.
Michael Stipe,
líder de R.E.M., produjo sus dos primeros álbumes a principios de
los 90. Superventas como Garbage, The Smashing Pumpkins o Madonna lo
han versionado. Chesnutt, si alguien no lo evita, pasará por el
mundo de puntillas, es un decir, sin monopolizar portadas, pero
reverenciado por todo músico viviente.
www.vicchesnutt.com
|