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Texto:
Ángel Muñoz
Fotos:
http://www.arcticmonkeys.com/
ROCK AND ROLL. Como diría Calamaro, dejaron gloria y regalaron
historia. Los de Sheffield se curraron un concierto rocoso y
apabullante en el que no dieron ni un minuto de respiro a las 10.000
almas que nos congregamos en Vistalegre para comprobar en directo la
evolución de los Monos. Y desde luego no defraudaron.
Realmente viendo el concierto, y repasándolo después con una
sonrisa, vuelvo a las reflexiones que me surgieron escribiendo la
reseña de su último trabajo,
Humbug. Me
resulta realmente increíble que estos cuatro chavales de Sheffield
no lleguen ni a los 25; que parece que hayan pasado siglos pero
realmente hace solo poco más de cinco años que dieron un pistoletazo
de salida a lo que se dio en llamar “generación Myspace” regalando
sus canciones por la red y tocando en cuestión de meses ante cientos
de japoneses que se sabían al dedillo las letras de su rabioso,
acelerado y garajero debut Whatever People Say I am That’s What
I’m not; que en estos cinco años han podido publicar dos discos
y un tercero más con una evolución impresionante; que Alex Turner ha
podido darse un paseo exterior y delicioso con su aventura de
The Last Shadow Puppets. Cinco años. No sé de ningún otro
grupo que con poco más de 20 años reúna en el mismo pabellón a
chavales de 15 y a gente de 40 rendida ante chicos a los que sacan
dos decenios. Y que sea capaz de dar un recital tan solvente y
convincente. Hora y media exacta, ni una sorpresa en el guión, y los
Monos pasaron como una apisonadora.
El
concierto comenzó con “Little Dance Liar” con un Jaime Cook
desaforado a las guitarras disparando trallazos con su pose
hierática arropada por una acertada escenografía e iluminación,
austera y potente, como ellos, que nos regalaba en unas pantallas de
extraño contraste la espalda de Cook, las greñas de Turner y la
actividad frenética de Matt Helders. Este último el mejor de la
noche.
Humbug
ha traído muchos cambios a los Monos. La producción de Josh Homme y
su travesía del desierto de Mojave, la vasta cultura musical de
Turner y su talento como compositor aplicada directamente a su banda
les ha abierto los horizontes, y yo no diría que se hayan
americanizado, pero es verdad que no se puede olvidar el aporte de
los USA a la historia del rock, de ninguna manera, y ellos han unido
orillas, suenan duros, contundentes más áridos y menos acelerados,
para mi la maduración ha sido impresionante. Insisto que mención
aparte merece Matt Helders; menos mal que terminó en la batería de
la banda, me parece un batería llamado a hacer historia, no paró ni
un momento, el ritmo era limpio y brutal, no es que respaldase,
ocupaba su lugar en cada canción llamando la atención de manera
brillante.
Sucesivamente fueron cayendo varios de los mejores temas de
Humbug, “Potion Approaching”, “Cornerstone”, “My Propeller” … un
momento álgido fue “Crying Light” y el fin de fiesta entre lluvia
de confeti con “Secret Door”. Mientras tanto dejaron alguna
agradable sorpresa como la versión de “Red Right Hand” de Nick Cave.
Unos minutos y comienzo de los bises, dos y perfectamente calculados
para terminar de rendir al personal con “I bet you looking good on
the dancefloor”, y Cook dejando la guitarra ante el ampli
distorsionando sola para despedir felices a los 10.000 presentes.
Recién empezado el año, ya tenemos uno de los conciertos del 2010.
Me reitero en lo reseñado en Humbug, si siguen bien avenidos,
tendrán el recorrido que Turner y los suyos quieran darle a esta
aventura, y si lo hacen, harán historia. Ya la han hecho. |