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Texto: J. Javier
Peña
Fotos:
www.blocparty.com
No teníamos
demasiadas esperanzas puestas en el concierto de Bloc Party, pero sí
curiosidad por saber como se lo monta en directo una de las bandas
de moda y esperanza del nuevo pop-rock británico. Lo cierto es que
se vieron confirmados nuestros peores augurios y no salimos
precisamente entusiasmados.
A estos cuatro
jóvenes ingleses les sobran ganas pero les faltan tablas sobre el
escenario. Lo mejor, sin duda, su líder, el cantante y guitarrista
de origen nigeriano Kele Okereke, quién, por otro lado y como ya
intuíamos escuchando su primer CD, no va precisamente sobrado de
voz. Y en directo eso se nota, y mucho. Y si la solución es subir el
volumen del micro, pues el resultado puede ser un sonido lamentable,
como ocurrió esa noche en La Riviera, especialmente marcado en
algunas zonas de la sala.
En un recinto
abarrotado de un público eminentemente joven o muy joven y con las
entradas agotadas con bastantes semanas de antelación, Bloc Party
presentaba su recientemente estrenado segundo largo A Weekend in
the City, continuista propuesta de su exitoso primer trabajo,
Silent Alarm, que les dio a conocer hace ya un par de años.
Con “Song For Clay”,
primer corte del nuevo CD, comenzaron estos cuatro ingleses su
recital, con Kele protagonista absoluto sobre el escenario dejando
en segundo plano a su meliflua terna de acompañantes (lo de Russell
Lissack, el guitarrista, oscilando su largo flequillo, es digno de
mención...).
No despertó el
personal hasta que empezaron a sonar temas del Silent Alarm,
como “Positive Tension” y “Blue Light”, lo que satisfizo enormemente
al excesivamente complaciente auditorio. Aunque también es posible
que uno se vuelva más exigente con los años.
A partir de ahí,
alternancia de canciones de los dos CDs, como “Hunting for Witches”,
“Waiting For 7.18” o “Banquet”. Hasta “This Modern Love”,
posiblemente el tema con más potencial en directo de todo su
repertorio y que la banda destrozó con una versión muy acelerada que
no sonó bien en absoluto. Una lástima, pero ahí no le podemos echar
la culpa solamente a los problemas con el sonido. Ni guitarra ni
batería se sincronizaron, superponiéndose y contribuyendo al
estrépito generalizado, haciéndonos echar de menos lo bien que suena
en nuestro mp3.
Continuó el repaso
hasta “Like Eating Glass”, la canción más conocida de la banda y ya
todo un himno dentro del pop de guitarras actual y que puso fin a la
primera parte del concierto.
Ni siquiera con un
cambio de posición dentro de la sala esperando escuchar algo mejor
los bises y con la inclusión de una segunda batería sobre el
escenario, la cosa mejoró demasiado. Y eso que Kele puso todo de su
parte, bajando del escenario y sirviéndose un cubata en una de las
barras mientras cantaba “She’s Hearing Voices”. Lo de las dos
baterías tampoco aportó nada nuevo, y no se notó prácticamente
diferencia durante la interpretación de “Sunday”.
Para poner punto y
final, otra versión acelerada (y arruinada) en este caso de
“Helicopter”, otro de sus temas estandarte.
Kele se despidió
con un “See you in the Summercase”. No sé yo... Parece que estos
tampoco nos sacan de la crisis.
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