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Texto:
Aitor R
Fotos:
partisanrecords.com
Primer concierto
del año. Apenas hace 3 semanas que descubrí a este grupo, cuando
pasaron por mis oídos sus 2 últimos discos, Born on A Flag Day
(2009) y The Black Dirt Sessions (2010) y ambos se han
hecho un hueco en mis escuchas diarias, creciendo mi apreciación por
ambos.
El comienzo del
concierto con la deliciosa “Choir Of Angels”, que también abre su
último disco, con esos aires de balada sesentera a los que son tan
aficionados, nos hace pensar en que vamos a vivir un ambiente
reposado, como el que se respira en sus discos. Sin embargo nada más
terminar, el rock'n'roll al más puro estilo Chuck Berry toma la
sala. No, realmente si querías pasar una velada relajada y tranquila
como sus discos, eso no va a pasar. Lo cierto es que es una noche
rockera de lo más variada, desde sonidos cincuenteros al rock con
alma de himno, más al estilo de los 70 o los 80 .A pesar de que John
Joseph McCauley, líder del grupo, muestra un estado claramente bajo
la influencia de ciertas sustancias probablemente alcohólicas, lo
cierto es que el tipo sabe llevar muy bien el show, no baja la
calidad de su interpretación con respecto a los discos en absoluto.
Perfectamente secundado por Ian O'Neil, segundo guitarra, que canta
algún tema y respaldados por una banda que suena realmente compacta,
el joven y discreto bajista Christopher Ryan, que parece recién
salido de una película de High School americana, los delicados
teclados de Rob Crowell, que también se atreve con el saxo en “Ashamed”,
de su primer disco War Elephant (2007), en la que
McCauley se baja a cantar entre el público y, sobre todo
Denis Ryan, un batería realmente contundente que nos sorprendería
aún más en los bises.
No faltan mis
favoritas, las preciosas baladas “Twenty Miles” y “Smith
Hill”, entre otras, con chiste incluido sobre Led Zeppelin, cuando
tocan el riff de “Dazed and Confused” de los Zeppelin, y uno de
ellos apunta que deberían haber tocado “Moby Dick”. Pero sin duda se
dejan lo mejor para el final. La minimalista y expresiva “Christ
Jesús”, cantada con tanto desgarro por McCauley que te pone el
corazón en un puño, y el momento álgido del show, en el que la
sicodelia de la costa Oeste se funde con los Stones para ofrecernos
una larga y descomunal “Mange”, la auténtica joya de la noche.
Un par de
versiones con buen rollo en los bises, donde John se encarga de la
batería y este toma su papel para cantar con ganas y desenfado “Bring
it on Home To Me” de Sam Cooke, y para terminar una
anecdótica pero siempre divertida versión de “La Bamba”.
En definitiva,
una muy buena banda, que suena compacta y capaz de desenvolverse en
cualquier estilo que afronten. Y bueno saber también que el cambio
de propuesta del estudio al directo no hace que te acabes de decidir
por ninguno. Un gran descubrimiento.
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