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Texto:
Ruth Bautista
Fotos:
Juan Aguado
Anita y Carlos, Rowe y Germade, llevan recorriendo los
garitos de Madrid, y Málaga entre otros, década y media. Y nosotros
siguiéndoles por ellos prácticamente lo mismo. Desde aquel lejano
The Punk Acid Jazz Experience. Parece increíble que sigan ahí,
en el mismo sitio en un tiempo tan diferente. En un período de
nuestra vida en la que todo ha cambiado, ellos siguen ahí, casi
iguales. Ahora Anita es morena y Carlos tiene alguna cana en la
perilla. Anita la voz un poco más grave, cuando quiere, y Carlos la
guitarra más serena. Más canciones en la mochila, la misma magia de
siempre en directo y los mismos seguidores. Tanto es así que uno
tiene que acercarse a ver a Hermanas Sister para reencontrarse con
viejos amigos a los que hacía cinco años que no veía. Cosas del
directo.
Parece ser que están cerca de publicar su cuarto trabajo y
por lo que se nos adelanta en su myspace continúan por esa senda
bipolar a la que nos tienen acostumbrados: sus discos y sus directos
no se parecen en nada. Una nunca podría decir de ellos eso que tanto
se lee por ahí de que “la canción en directo sonó exactamente igual
que en la grabación”. En su caso, eso no se cumple ni tan siquiera
en su trabajo Little fishes in the big bad sea, grabado en
directo. No solo es debido a que en sus trabajos discográficos
acostumbran a rodearse de músicos, arreglos e instrumentos de los
que carecen en directo, como si esa carencia fuera un defecto que
hubiera que corregir. No, es que sus directos son un evento
especial, rodeado de una magia imposible de explicar (o de captar en
un trabajo de estudio). Anita y Carlos se convierten en dos
hipnotizadores sobre los pequeños tablados de La Palma o del Siroco,
en unos torbellinos deslumbrantes, que borran tu mente del mapa
durante el tiempo que dura su actuación. La rapidez de Carlos a las
cuerdas es solo equiparable a la de Anita a las suyas (¿todavía no
has escuchado su versión del “Give it away” de los Red Hot Chilli
Peppers?).
Hacía algo así como un lustro que no los habíamos visto.
Tras el tiempo de ajuste inicial, que nos llevó acomodarnos a la
situación, una especie de salto temporal hacia atrás, con “Green
Monster” ya estábamos todos en nuestro lugar, ellos en el escenario,
nosotros cerca, la sala algo modernizada y los de siempre atrás en
la barra dando la vara. Con Hermanas Sister no hay sorpresas, sus
conciertos eran y son imprescindibles. Imaginamos que próximamente
estarán de vuelta para presentar su trabajo Songs for
dysfunctional lovers. Nuestra recomendación es que no hay que
perdérselos.
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