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Texto:
Asier R.
Pues esta vez nos quedamos con ganas de ver a principios de
año a Drive by Truckers como se venía anunciando subrepticiamente,
pero en su lugar llegó un caballero sureño para que la espera hasta
su próxima gira se nos haga más corta.
Efectivamente, su nombre es Jason Isbell, gran guitarrista,
y a medida que pasa el tiempo, mejor cantante para mi gusto, con un
toque muy personal y un timbre de voz distinto.
Vaya por delante que el último disco de Jason Isbell no es
santo de mi devoción. ¿Qué quiero decir con esto? Pues simplemente
que me esperaba de su etapa en solitario algo más impactante, tal
vez algo más de personalidad y riesgo. Aunque el álbum es
simplemente correcto, se pueden escuchar buenas canciones como por
ejemplo “Brand New Kind of Actres” o “Chicago Promenade” que sonaron
en el concierto, y muy bien.
Aparte de divertidas versiones de Talking Heads (¿quién lo
iba a decir?) y Bob Dylan (éste si), creo que a una buena parte de
los que estábamos allí, lo que más nos conmovió fue poder escuchar
parte de sus composiciones junto a Drive by Truckers. Y es que
“Outfit” sonó esplendorosa, y qué decir de “Goddam Lonely Love”. Si
consigues aislarte en el concierto y dedicarte a escuchar
exclusivamente su voz (cosa difícil por la maestría del conjunto) te
das cuenta de que Jason Isbell la canta desde esas cosas llamadas
entrañas y qué parecen faltar en buena parte de modas actuales, y no
tan modas.
Por supuesto, esta entrega no es exclusiva de las
composiciones que compartió con sus antiguos compañeros, lo que le
acerca a un auténtico hombre del BLUES es el hecho de que a todas se
enfrentaba con la misma saña (véase el final apoteósico con “Never
Gonna Change”) o calidez, fuesen de su último disco Sirens of the
Ditch, versiones o lo que se propusiese.
Otro detalle que me gustó mucho fue el hecho, yo creo que
heredado de esa democracia hecha banda de rock que son Drive by
Truckers, de no ser la estrella absoluta del concierto. Compartió
muy buenos momentos con el guitarrista Browan Lollar al que se le
veía disfrutar de lo lindo junto al maestro de ceremonias. También
mencionaré unos teclados llamados Derry de Borja que se oían
estupendamente y le daban ese toque profundo que ya de por si tiene
su música, sin quitarle nada de energía.
Se nota que son todos músicos con herencia Muscle Shoals lo
que hace que la velada fuese tan vibrante, ya que se les notaba
compenetrados a la perfección. Casi podríamos hablar de unos 400
watts en lugar de Jason Isbell. Una banda total.
Creo de verdad
que Jason nos va a dar en estudio alegrías mucho más grandes, porque
en directo ya tiene tablas y clase para comerse dos estadios
enteritos.
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