música          cine          libros y comics          hemeroteca          contraportada
     mundodisco     en vivo     reportajes     agenda

JESSE SYKES AND THE SWEET HEREAFTER +

J. TILLMAN

Madrid, Sala Neu, 24 de abril

J. Tillman

 

Jesse Sykes and the sweet hereafter

 

Texto: Marcos Ripalda

Fotos: Ruth Bautista

 

Pena, pena, penita, pena, ¡ayyyyyyyyyyy! J. Tillman, mezcla de leñador a lo Will Oldham, alias Bonnie ‘Prince’ Billy, y con un registro vocal muy similar a Jason Molina o ese otro triste que lidera South San Gabriel, Will Johnson, ay, con su guitarra como único amigo, sentado ahí, solito, con poco público y muy disperso, da un poco de, ya saben, pena, pena, penita, pena (léase esto último en versión aflamencá), y es que Tillman, que a lo que viene es a cantar tranquilito y bien, tiene una voz grave preciosa y sus canciones tienen esa belleza, cómo diría, que sólo los sangre-horchata podemos captar, a saber: cantautor folkie que parece que se va se va. Tillman silba tan bien como Andrew Bird pero con menos glamour, conste, pues parece acabadito de salir de su cabaña, allá en las montañas, donde nieva y hay fuego en el hogar, ay. Que el tipo viene a cantar, ya digo, y sólo se descuelga de su trance asumido antes de entregarnos una última canción, se va se va, para decirnos que está contento de tocar aquí de nuevo. Y a mí me gusta este tipo porque siente o parece que siente lo que canta, que el sofrito es suyo y el venado lo cazó él, rifle en mano, y digo que lo siente en el sentido más físico posible, ya digo, que se va se va, y, afortunadamente, no lo hace, para regocijo de tristes endémicos y algún despistado que, o quiere vestir chapita de moderno o venía a tomarse una copa y oh, Manolo qué calor, qué dolor, oh. O sea: un llorón que entra por méritos propios en la lista de preferidos…

 

A lo que vamos. Jesse, espigada como un tallo de trigo, tiene unas manos de hada o de cuento de hadas, largas y finas y blancas y eso de que se va a romper, cuéntaselo a otro, que Jesse tiene un directo envidiable y su música te envuelve y es cálida y se está bien. Toca “The Air In Thin”, de su último trabajo, reseñado también en este número, y te prende a su solapa con un alfiler. Te has convertido en mariposa o más bien en oruguita bella, y se suceden los temas y el grupo está compenetrado y, por qué no, suenan como en disco, y los coros, qué coros, de ese bajista y ese batería, tan normales vestidos, qué cosa, que no van de guay-del-paraguay, y bien podrían, mejoran notablemente el espacio acústico de la sala Neu, y la noche, que ya sabes que lleva tiempo instalada fuera, sopla bajito y apaga una dos cincuenta y ocho estrellas y acaba el concierto. Entonces piensas en lo agradable que sería unir la pena, penita de Tillman con la pena con lucecitas de Jesse, pero esto no ocurre pues los cuentos, cuentos son. Colorín colorado.

 

 

Derechos Reservados Octubre 2005 © www.plataforma21.com e-mail: contacto@plataforma21.com