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Texto:
Asier R.
Fotos:
www.johnhiatt.com
Allí estuvimos, sí. Siempre me ha atraído la figura de John
Hiatt. Creo que su posición en la industria musical estadounidense
es sorprendente. Un tipo reconocidísimo (no veas si ha compuesto
para otra gente) en su gremio pero siendo casi siempre una figura
crepuscular a nivel de el público general. Da la sensación que la
sombra del blues le ha alcanzado también a esos niveles de éxito. Es
como uno de esos viejos re-correcaminos que marcaron un estilo del
que luego se ha aprovechado mucha gente a la hora de hacer música
pero que solamente ha interesado a gente más inquieta o
especializada, nunca al público mayoritario. Es como un hijo del
blues aunque su música no sea únicamente blues ni mucho menos.
En el concierto, cabía la pregunta de quién sería ese
misterioso Combo ya que Hiatt siempre se ha rodeado de gente
sobresaliente y su grupo esta vez fue un fiel reflejo del artista
porque sin aspavientos, fueron interpretando intensamente, casi se
diría con suavidad. Hiatt entró así en el escenario, con discreción,
con un suave sonido de guitarra (en la inicial “Drive South” apenas
se oyó al guitarrista del Combo, Doug Lancio, único “pero” de un
sonido que fue impecable el resto del concierto). Y es que, antes de
que nos sorprendieran con la improvisación en “The Tiki Bar Is Open”,
ya los músicos hicieron gala de una elegancia jazz que no estuvo
nada, pero nada, reñida con el dejarse llevar y la pasión.
A medida que avanzaba el concierto, nos daba la sensación
de que íbamos a escuchar ¡canciones de toda su discografía!. ¿Por
qué? Se inició con canciones que dan título a varios de sus discos.
Durante segundos, pudimos pensar con esa extravagante relación de
canciones y pensar que recuperaría cada uno de los tema título de
todos sus discos, pero no, cortó nuestra imaginación con “Like A
Freight Train” de su último disco. No solamente cortó nuestra
imaginación sino que además despegó en sus interpretaciones. La
contención (¡¡¡¿por qué?!!!) de los músicos hasta ese momento,
explotó en nuestros oídos, demostrando a toda la gente que habla del
blues como un género aburrido se equivocan, que son los intérpretes
los que pueden matar unas canciones al interpretarlas de forma
recetaria. John Hiatt y los músicos que le acompañan me transmiten
que aman el blues y con la versión de directo que comentamos,
fresca, entusiasta y desbocada me lo demostraron. De hecho John
Hiatt lo demuestra con cada nuevo disco.
Otro de los puntos a favor, no es una sorpresa. Lo hemos
dicho muchas veces, la voz de Hiatt es peculiar, puede que pueda no
gustar pero cuanta versatilidad, qué expresividad y sobre todo,
P-E-R-S-O-N-A-L-I-D-A-D, personalidad. En Joy Eslava, flotó por toda
la sala, diría que estaba un punto más alta que el resto de
instrumentos (un poquitín). Y con razón, hay que dejar que se te
cuele hasta el tuétano en las interpretaciones de “My Baby”, “Cry
Love, “Feels Like Rain” o “Real Fine Love”.
De su intento de interacción con el público (véase “Riding
With The King”) y buen rollo en el escenario, ni hablamos. Hiatt es
un profesional, sin connotaciones negativas, porque es un
profesional que se dedica a algo que le gusta. O eso parece. O eso
transmite. Por eso acierta siempre con sus músicos (impagable la
forma de tocar en el mástil de Patrick O´Hearn, al bajo), por eso su
concierto fue una diana de esas que partió por la mitad la flecha de
nuestras expectativas.
Para ver la totalidad del (magnífico) repertorio:
http://ermetxeo.blogspot.com/
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