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Texto:
Raquel Rivas
Fotos: cortesía de Sinnamon Promotions
La cita fue
establecida para el miércoles 21 de noviembre y tras los pertinentes
cambios de localización se concretó que el lugar de la actuación
fuera la concurrida Sala Heineken. Todo resultaba muy peculiar, un
sueco moreno debido a su ascendencia argentina, una sala preparada
para otro tipo de espectáculos y un aforo completo para un estilo
tan íntimo, entre otros, fue la antesala de una noche cuanto menos
atípica.
El escenario se
antojaba vacío, una tarima negra en el centro acompañada de dos
micros y una silla formaban –a falta de su guitarra- todo el elenco
que necesitó José González para deslumbrar a un público que no podía
parar de aplaudir al escuchar los primeros acordes de cada canción.
Antes de J.S. se subió al escenario Mike Wexler, que a pesar de
demostrar su valía con una voz sobradamente peculiar, las canciones
resultaban demasiado largas y muy similares por lo que no terminó de
convencer a un público que sólo quería que terminase para que la
estrella de la noche entrase en escena.
La presencia del
sueco se hizo esperar más de la cuenta provocando grandes periodos
de silbidos y malestar general en los presentes que fue calmado al
mismo tiempo que José González abría su actuación con “How low”. No
comenzó presentando el repertorio de su último disco, In Our
Nature, como cabía esperar sino que también, fue intercalando
singles de su anterior álbum, Veneer y eso gustó mucho en las
gradas, puesto que se dejó de típicos convencionalismos y se limitó
simplemente a mostrar su música.
El sonido de los
acordes de su guitarra se deslizaban por los dedos de González de
forma innata y su voz reflejaba una naturalidad apabullante que se
proyectaba por toda la sala formando un clima muy acogedor y dejaba
claro que el directo de J. S. era si cabe mejor que todo lo que
salía de su estudio de grabación.
Además de su
recopilación, González se atrevió a versionar el tema de Kylie
Minogue “Hand on your Heart”. Resulta muy curioso ver como a
veces sucede que los artistas se hacen con canciones de otros y las
hacen suyas. Y esto sucede con el tema de Kylie que parece escrito
para J.S. Una lástima que el último single de la noche fuera la
versión de Joy Division, “Love will tear us apart”, pues el estilo
que le dio no convenció demasiado para el talante de este sueco que
parece que en lugar de venir de suecia el tío proceda de otro
planeta.
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