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MARC FORD

Madrid, Sala El Sol,

14 de noviembre

 

 

 

 

 

Texto: Asier R.

Fotos: www.marcford.com

 

Currents”. Eso es una señora canción. De un tipo que se llama Marc Ford. Podría ser de algún bluesman o de cualquier tipo que se dedique al rock, pero da la casualidad de que es de un tipo que surgió a nivel un poco más mayoritario a principios de los 90 y que después de lo que vi, y hablo de mi, sigo pensando que es uno de los guitarristas más personales y humanos que he visto. También infravalorado, tal vez por no haber ido nunca de estrellón.

 

En fin, cavilaciones aparte, según salió Marc Ford, y a medida que avanzaba el concierto, me fijaba en él y me daba la sensación de estar viendo un bluesman moderno, un tipo que toca en primer lugar para él mismo, como catarsis, y a través de su música llegar al público de la forma más sencilla posible.

 

Supongo que la gente que buscase espectacularidad u oír alguna canción de The Black Crows se sentiría decepcionada con este concierto, aunque la verdad es que al numeroso y sosillo público que vio y oyó a Marc Ford el miércoles, en El Sol,  creo que le sentó bastante bien la música que flotó por la sala a lo largo de las dos horas de concierto (o casi, casi).

 

He empezado la crónica del concierto hablando de una de las canciones del concierto que más me emocionó: “Currents”, creo que la tocó de una forma excepcionalmente sensible. A mi personalmente se me pusieron los pelos de punta, no porque sea una canción especialmente dramática o épica, tal vez porque la interpretó de forma bellísima, una canción que ya de por si es hermosa.

 

Se alternaron momentos roqueros como “Dirty Girl” (la segunda del concierto), “Bye, bye Suzy” (¡ese Chuck Berry!), que cerró antes de los bises o “Featherweight Dreamland” que cerró el concierto y en la que me falló un poco que dejase de lado la slide, que tan impresionante suena en su versión de estudio (de su último disco Weary & Wired), con otros más tranquilos. Aquí destacaré especialmente “Smoke Signals” y la intrumental “The Big Callback”.

 

La primera me parece un prodigio de canción, creo que fue uno de los momentos álgidos del concierto. Una canción, larga en disco y larga en concierto, heredera directa de Neil Young, contenida y sobrada de un sentimiento único. Eso mismo lo consiguió llevar al directo a pesar de faltarle los coros femeninos tan característicos de la canción en estudio.

 

La segunda, una canción instrumental, creo que caracterizó algo que combinó muy bien en el concierto, las fases de desarrollo guitarrero al estilo jam band con canciones más directas. Creo que en la interpretación de esta canción se consiguió soltar y demostró la versatilidad e imaginación como guitarrista. A partir de aquí su muñeca, como pasa con los jugadores de baloncesto, se relajó y se dejó llevar a lo largo de todo el concierto.

 

Por supuesto, en comparación con esta canción, y de todas las que he hablado hasta el momento, también sonaron canciones de su primer disco It’s About Time, sin lugar a dudas me quedo con esa cancionaza que es “A Change of Mind”, directa al grano. La más pop “California” también sonó enérgica, muy vital.

 

Por último y para los más fans, comentar que hubo recuerdo para su banda Burning Tree, lo que no es raro ya que su bajista Muddy le acompaña en esta gira y ha sido también bajo de su último disco.

 

En definitiva, me pongo a pensar que The Black Crows pierden un gran guitarrista, pero lo cierto es que tanto los Robinson como Marc Ford en solitario están haciendo muy buenos discos y grandes conciertos. Tienen ese aura que se dejó respirar en el concierto de Marc Ford y que huele a autenticidad y amor por lo que hacen. Y eso, lo trasmiten.

 

 

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