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Texto:
Marcos
Ripalda
Fotos:
Juan Aguado
El Cabaret Círculo, espacio privilegiado de la cultura de chapa y
lucimiento de las más granadas figuras mediáticas, abrió sus puertas
para el único concierto de
Marianne
Faithfull
en España, que se encuentra inmersa en su gira Songs Of Innocence
And Experience.
La gran dama inglesa del folk-rock, pese a un catarro
considerable, hizo una envidiable demostración de que quien quiere,
puede. Bebió sorbitos de té y agua del tiempo para mitigar la tos.
Y, además, cantó muy bien. Repasó sus inicios y ratificó que en los
últimos años también ha hecho más de una canción memorable, como la
sensacional “Crazy Love”, de su último trabajo hasta la fecha,
Before de Poison (2004), compuesta por Nick Cave antes de que
éste se volviese un macarra con patillas en su proyecto paralelo
conocido como Grinderman.
La cantante británica, ya digo, se entregó a un público
desigualmente entregado, pues, aunque en las primeras filas
resistían los seguidores, a poco que te alejaras, entre famositos y
famosotes, el interés se iba devaluando. Porque más importaba la
masiva ingestión de copas y el dar la nota con la actitud de “qué
bien nos lo estamos pasando, fíjate, que se entere todo el mundo, y
qué guays que somos que hemos acoquinado 40 euros cada uno para ver
a esta señora que dicen que cantaba muy bien y, claro, es que
una leyenda viva dónde va a parar si se nos muere y yo sin verla…” Y
también los había que estaban pendientes del cabezón de Almodóvar o
de con quién salía el Wyoming o de lo mona, cierto, que iba Cristina
Rosevinge. Que claro, se preguntarán ustedes, cómo podía estar quien
suscribe esta reseña, pendiente de las tonterías de la gente y de la
actuación, que, al fin y al cabo, es lo que cuenta. Y es que,
estando pendiente del concierto, sucedía todo lo demás. Porque la
carne de burro, no sé si lo sabrán, no se transparenta.
El concierto, que
es a lo que vamos, empezó suave, muy folk, y luego se fue
endureciendo, pues la Faithfull le pegó al rock contenido de batería
y guitarra. Ése que te hace mover la punta del zapato, dentro está
el pie. Superado el cáncer que la obligó a posponer el anterior
concierto previsto en la capital para celebrar su 60 cumpleaños,
Marianne Faithfull, que saca nuevo álbum para el año próximo, tiró
de fondo de armario e interpretó temas tan memorables como “A
Roller Of My Heart” o la espectral “Something Better”. Y para
acabar, como no podía ser de otro modo, pues los mitos también son
predecibles, sonó “As Tears Go By", que fue la primera canción que
compusieron Mick Jagger y Keith Richard en los sesenta.
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