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MICAH P HINSON

Madrid, Sala Moby Dick,

23 de enero

Texto: Marcos Ripalda

Fotos: www.jadetree.com

 

Entradas agotadas. Buen comienzo. Se ve que Micah tiene tirón entre los artistas minoritarios. Toca ubicarse. Buscas un sitio y te dejas envolver por la cálida voz de Will Johnson (Centro-Matic, South San Gabriel), que se presenta solito en el escenario, con su guitarra y punto. Entre canción y canción, habla de su experiencia en El Corte Inglés, traumática, supongo, porque estuvo a punto de no llegar al concierto. Habla de otras cosas, claro, pero yo lo que quiero es que cante y deje paso a Micah, a pesar de que me recuerde a mi admirado Jason Molina (Songs: Ohia, Magnolia Electric Co).

 

Micah saluda, da las gracias a los presentes por haber venido. Enciende un cigarrillo y hace algunas pruebas de sonido. Luego pone la boquilla entre las cuerdas de su guitarra. Cuenta que está un poco cansado de las entrevistas del día. Y es que, se queja, siempre contesta a las mismas preguntas. Un taco de originales que son los que entrevistan, me figuro.

 

La propuesta de Micah para esta noche: filete crudo. Nada de poco hecho, no. Ay, Micah. Si tú, espectador, pretendías ver al Micah inmenso de su segundo largo, te habrás llevado un chasco. Porque te lo tuviste que tomar a palo seco. Micah sólo estuvo bien allí donde la desnudez de sus composiciones lo exigía, pero cuando hizo falta la épica, todo se vino abajo. Y es que le faltaron las cuerdas y los vientos. Para que nos entendamos: un acompañamiento acorde al repertorio. Porque no se trataba de dar un concierto entre amigos alrededor de una fogata y sin más acompañamiento que tu guitarra y las palmas, que, tímidas, nunca llegan. Cuestión de pasta, obvio. Que Micah no es The Boss. Ni falta que le hace. Pero un disco como Micah P. Hinson And The Opera Circuit hubiese precisado un despliegue mayor. Montar el circo, tal cual. Hacia la mitad de su actuación, una parte importante del público dejó de estar pendiente de lo musical y se escudó en su copa o en charlas interesantísimas sobre el peinado de Manolo y mira lo mono que está Carlitos con su jersey de pijo. Tampoco ayudó que Micah dejara algunas canciones por la mitad, especialmente cuando la melodía debía imponerse. Pero es que no se podía hacer.

 

No todo fue malo, conste. Muy buen final con esa canción sobresaliente “You´re Only Lonely”, y la versión casi ahogada del clásico “Beneath The Rose”, de su debut.

 

www.micahphinson.com

www.will-johnson-music.com

 

 

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