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NEIL YOUNG

Barcelona, Primavera Sound,

30 de mayo

 

 

 

 

 

 

Texto: Asier R.

Fotos: www.neilyoung.com y www.myspace.com/neilyoung

 

Ni en mis mejores sueños hubiera pensado que tendría la oportunidad de ver a nuestro tío Neil, dos veces en menos de un año (este comienzo de crónica me suena), el momento y el lugar eran inmejorables, es importante recordar que la primera vez que Neil Young actúo en nuestro país fue en abril de 1987 en la ciudad de Barcelona (Palau dels Esports), en esta oportunidad el escenario estaba en un espacio abierto y con el mar de fondo. Un rato antes habían estado sobre ese escenario The Jayhawks, unos tipos que le admiran mucho, y que lo demostraron tirándole varios piropos, que pena que no se marcaran ninguna versión del tío Neil, cosa que en otros tiempos era habitual en sus conciertos.

 

Tras unos 15 minutos de espera aparece el tío Neil con sus Crazy Horse II (Ben Keith, Rick Rosas, Chad Cronwell, Peggy Young y Anthony Crawford), viste camisa de cuadros desabrochada, eso hace presagiar que habrá tormenta eléctrica y como se dice coloquialmente, la primera en la frente, “Mansion On The Hill” para abrir, que gratísima sorpresa todos a votar desde el comienzo, y para que no se relaje el personal “Hey, Hey, My, My”, el subidon es estratosférico, ahora vamos con algo más tradicional "Are You Ready For The Country?", a estas alturas el sonido no es todo lo bueno que desearíamos, los que estamos cerca del escenario más o menos lo escuchamos, pero desde más lejos nos cuentan que era inaudible por momentos, que pena!!!, pero esto no empañaría la fiesta del rock & roll que estábamos viviendo en ese momento.

 

Everybody Knows This Is Nowhere” vuelve a sorprendernos, el repertorio de momento le va ganando al del año pasado en Rock in Río, a pesar de que ese fue también estupendo, el sonido va mejorando poco a poco, aunque con la emoción no somos muy conscientes. Por otro lado, siguiendo con las comparaciones, al tío Neil se le ve bastante mejor tanto física como anímicamente. Vamos a por el próximo tema, empieza a sonar una batería que recuerda a “Fuckin’ Up”, pero no, es “Pocahontas” en versión eléctrica, sin duda un especialista en sacarse ases de la manga.

 

Siguió con “Spirit Road” de su disco Chrome Dreams II, mientras un guiri pedía incansablemente “Barstool Blues” de su disco Zuma (estoy con el), pero él se decidió por otra de ese disco, otra de las grandiosas, como no “Cortez The Killer” y todos a flotar, en ese momento no se podía pedir más, pero vuelve a darnos energía, ahora con “Cinnamon Girl” uno  de los clásicos que nunca falla en el directo (al menos las tres veces que he podido verlo), todos cantando a grito pelao “quiero vivir con la chica canela, y ser feliz el resto de mi vida”, al mismo tiempo que el tío Neil sorprendentemente agitaba sus brazos en alto de un lado a otro, una actitud inédita del viejo cascarrabias, estaba siendo consciente del momento tan importante que para muchos de los asistentes era ese concierto.

 

“Mother Earth” abría el set acústico, que no venía nada mal después de tantas emociones fuertes, y además de alguna forma habría que justificar ese pedazo de órgano que lleva en todos sus conciertos (bromas aparte), “Neddle And The Damage Done” otro de los clásicos de Harvest, junto con “Heart Of Gold” y  “Old Man”, canción en la que su fiel rodie Larry Cragg se incorpora a la actuación con unas gotitas de banjo, en medio de tanto clásico aparecía la memorable “Unknown Legended”, que hacia que el set acústico se pareciese un poco menos al que tuvo lugar el año pasado en Rock in Río.

 

Se iba acercando la parte final del concierto y sonaba “Down By The River”, la canción del duelo de guitarras, esperadísima por alguno de los que compartían  cerveza, sudor y lágrimas con quien os habla (o escribe), hacia un pequeño paso por su último disco con la enérgica “Get Behind The Wheel” y llegaba otro de los momentos grandes, grandes,…., “Rockin’ In The Free World”, estaba claro que jugaba a caballo ganador, con una versión más acelerada de lo que suele ser habitual, recuerdo una vez en la que hubiera coreado con más entusiasmo el ‘Keep on rockin’, (solo algunos de los que lean esto lo recordaran). Y el concierto pegaba sus últimos coletazos, la banda se despedía del público con el tío Neil portando una bufanda del barsa (hasta a Dios le gusta el buen futbol).

 

Solo quedaba el bis y la verdad es que no hubo sorpresa, acabo igual que en Rock in Río con “A Day In The Life” de los Beatles. Tal y como están las cosas no sería extraño que en poco tiempo estemos viéndolo de nuevo en nuestro país, pero espero que no sea demasiado pronto, la magia es muy importante y no conviene perderla.

 

 

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