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Texto:
Asier R.
Fotos:
www.neilyoung.com
y
www.myspace.com/neilyoung
Ni en mis mejores sueños hubiera pensado que tendría la oportunidad
de ver a nuestro tío Neil, dos veces en menos de un año (este
comienzo de crónica me suena), el momento y el lugar eran
inmejorables, es importante recordar que la primera vez que Neil
Young actúo en nuestro país fue en abril de 1987 en la ciudad de
Barcelona
(Palau
dels Esports), en
esta oportunidad el escenario estaba en un espacio abierto y con el
mar de fondo. Un rato antes habían estado sobre ese escenario The
Jayhawks, unos tipos que le admiran mucho, y que lo demostraron
tirándole varios piropos, que pena que no se marcaran ninguna
versión del tío Neil, cosa que en otros tiempos era habitual en sus
conciertos.
Tras unos 15
minutos de espera aparece el tío Neil con sus Crazy Horse II (Ben
Keith, Rick Rosas, Chad Cronwell, Peggy Young y Anthony Crawford),
viste camisa de cuadros desabrochada, eso hace presagiar que habrá
tormenta eléctrica y como se dice coloquialmente, la primera en la
frente, “Mansion On The Hill” para abrir, que gratísima sorpresa
todos a votar desde el comienzo, y para que no se relaje el personal
“Hey, Hey, My, My”, el subidon es estratosférico, ahora vamos con
algo más tradicional "Are You Ready For The Country?", a estas
alturas el sonido no es todo lo bueno que desearíamos,
los que estamos cerca del escenario más o menos lo escuchamos, pero
desde más lejos nos cuentan que era inaudible por momentos, que
pena!!!, pero esto no empañaría la fiesta del rock & roll que
estábamos viviendo en ese momento.
“Everybody
Knows This Is Nowhere” vuelve a sorprendernos, el repertorio de
momento le va ganando al del año pasado en Rock in Río, a pesar de
que ese fue también estupendo, el sonido va mejorando poco a poco,
aunque con la emoción no somos muy conscientes. Por otro lado,
siguiendo con las comparaciones, al tío Neil se le ve bastante mejor
tanto física como anímicamente. Vamos a por el próximo tema, empieza
a sonar una batería que recuerda a “Fuckin’ Up”, pero no, es
“Pocahontas” en versión eléctrica, sin duda un especialista en
sacarse ases de la manga.
Siguió con
“Spirit Road” de su disco Chrome Dreams II, mientras un guiri
pedía incansablemente “Barstool Blues” de su disco Zuma (estoy
con el), pero él se decidió por otra de ese disco, otra de
las grandiosas, como no “Cortez The Killer” y todos a flotar, en ese
momento no se podía pedir más, pero vuelve a darnos energía, ahora
con “Cinnamon Girl” uno de los clásicos que nunca falla en el
directo (al menos las tres veces que he podido verlo), todos
cantando a grito pelao “quiero vivir con la chica canela, y ser
feliz el resto de mi vida”, al mismo tiempo que el tío Neil
sorprendentemente agitaba sus brazos en alto de un lado a otro, una
actitud inédita del viejo cascarrabias, estaba siendo consciente del
momento tan importante que para muchos de los asistentes era ese
concierto.
“Mother Earth”
abría el set acústico, que no venía nada mal después de tantas
emociones fuertes, y además de alguna forma habría que justificar
ese pedazo de órgano que lleva en todos sus conciertos (bromas
aparte), “Neddle And The Damage Done” otro de los clásicos de
Harvest, junto con “Heart Of Gold” y “Old Man”, canción en la
que su fiel rodie Larry Cragg se incorpora a la actuación con unas
gotitas de banjo, en medio de tanto clásico aparecía la memorable
“Unknown Legended”, que hacia que el set acústico se pareciese un
poco menos al que tuvo lugar el año pasado en Rock in Río.
Se iba
acercando la parte final del concierto y sonaba “Down By The River”,
la canción del duelo de guitarras, esperadísima por alguno de los
que compartían cerveza, sudor y lágrimas con quien os habla (o
escribe), hacia un pequeño paso por su último disco con la enérgica
“Get Behind The Wheel” y llegaba otro de los momentos grandes,
grandes,…., “Rockin’
In The Free World”, estaba claro que jugaba a caballo ganador, con
una versión más acelerada de lo que suele ser habitual, recuerdo una
vez en la que hubiera coreado con más entusiasmo el ‘Keep on
rockin’, (solo algunos de los que lean esto lo recordaran). Y el
concierto pegaba sus últimos coletazos, la banda se despedía del
público con el tío Neil portando una bufanda del barsa (hasta a Dios
le gusta el buen futbol).
Solo quedaba el bis y la verdad es que no hubo sorpresa, acabo igual
que en Rock in Río con “A Day In The Life” de los Beatles. Tal y
como están las cosas no sería extraño que en poco tiempo estemos
viéndolo de nuevo en nuestro país, pero espero que no sea demasiado
pronto, la magia es muy importante y no conviene perderla.
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