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Texto:
Juan Aguado
Fotos:
www.nin.com
Difícil y complicado, así de simple, es intentar elaborar
una crítica, incluso desde el puro y duro subjetivismo de lo
acontecido en la sala La Riviera con motivo de la Nine Inch Nails
Performance 2007. No se puede ver el show de Reznor y cia. como
una mera sucesión de temas a lo largo de la intrincada discografía
de NIN, sino como una manera extrema y profundamente personal de
cómo vivir la música, dentro y fuera del negocio mismo… el poder
llevar a un auditorio, convencido de por sí, a un momento de
catarsis elevado a la enésima potencia, y llegar, aún si cabe, más
allá.
Por eso, ante la pregunta, repetida varias veces a lo largo
de la semana y del resto del mes, de qué tal el concierto de NIN,
difícilmente se podían elegir las palabras adecuadas, y mucho menos
ahora, con el handicap de que quedan escritas, sin el temor de
quedar como un pobre desgraciado que no sabe qué decir.
La primera conclusión a la que podemos llegar es que cada
representación es un concepto en sí mismo. No esperamos menos de un
grupo con un historial que atesora una pléyade de temas que permite
decenas de combinaciones de cara al set list. El primer día de los
vividos en Madrid lo dedicaron a presentar algo del material del
controvertido With Teeth, cuyos temas en vivo se resienten de
carecer de la personalidad abrupta y cruda del resto del repertorio.
Con un, perceptible a ratos, hálito de vacuidad pudimos escuchar
“The Collector”, “Love Is Not Enough”, “Only”, “You Know What You
Are” y “The Hand That Feeds”, tema que dejan como preludio al final
del concierto, que para esta gira está reservado a “Head Like A Hole”.
Pero eso es el final, así que empecemos otra vez, ahora sí,
por el principio… después de un rato pasable con The Popo,
grupo de Pennsylvania del cual no teníamos ninguna referencia y que
tampoco atrajo mucho nuestro interés, el sold out del primer
día hacía que el ambiente se fuera cargando por momentos, mientras
sonaban los acordes instrumentales de “Pinion”, tema encargado de
abrir los conciertos de esta gira. Con mucho humo y todavía sin
saber exactamente qué teníamos delante los altavoces escupieron
“This is the first day of my last days…” o, lo que es lo mismo, todo
patas arriba con “Wish”. Con un sonido rozando la perfección y una
puesta en escena sencilla y efectiva a la vez (mucho color saturado
y mucha sombra), después de “The Collector” empezó la traca: “Heresy”,
“Terrible Lie” y “Piggy” de un tirón y un pequeño remanso de ¿paz?
con “Closer” y “The Becoming”. A esto se llama ir a piñón fijo… no
faltó el primer día la aportación cinematográfica con “Deep”,
presente en la pésima Tomb Raider.
Otra de las características de esta gira es la inclusión de
“Help Me I’m In Hell” como punto de inflexión exactamente a la mitad
del concierto, para dejar que los chicos respiren un poco. Fundiendo
con esta última entrelazan “Eraser”, tema tan parco desde el punto
de vista de la letra como violento en su planteamiento y estructura.
Un huequito para la única representación de “The Fragile” con el
tema que da nombre al disco, y la cuesta abajo hacia el fin de la
noche y, también, hacia el fin de nuestro aguante físico con “You
Know What You Are”, “Suck”, “Gave Up” y “Hurt”, (¡al fin!),
interpretada por Reznor al piano, para deleite vocal del respetable.
La falta de descanso evidenciaba que no habría bis, y así fue,
dejando para el final las ya comentadas “The Hand That Feeds” y
“Head Like A Hole”… hora y media del tirón, luces y la tonta
sensación de quedarse con una sonrisa en la cara.
Para entender lo que significó el segundo día, puede bastar
un dato, se auto-homenajearon a sí mismos con diez temas,
prácticamente seguidos y en el mismo orden de The Downward Spiral,
el disco de referencia en lo que a Nine Inch Nails se
refiere. Tal como si lo estuviéramos reproduciendo en casa, con una
primera parte desde “Mr. Selfdestruct” (¿hay una manera mejor de
empezar un concierto?) hasta la genial “Ruiner” del tirón,
intercalando un poquito de Broken con “Last” y la inflexión
de “Help Me I’m In Hell” para luego repartir el resto del disco por
aquí “The Becoming”, “Eraser” y por allá, “Reptile” y el clásico “Hurt”.
Este segundo día dedicaron un poco más a The Fragile
entre los huecos que dejaba la noche de la espiral (“No You Don’t”,
“La Mer”, “Into The Void” y “The Day The World Went Away”), una
nueva aportación cinematográfica con “Dead Souls” de la banda sonora
de El Cuervo. Este día no presentaban disco nuevo, sólo el
single discotequero para el final, lástima que no nos adelantaran
algo del material de Year Zero, que estará disponible en
Abril (en Barcelona adelantaron “Survivalism”, lo que será el primer
single). Además Reznor se mostró algo más comunicativo que el día
anterior, agradeciendo el calor del público español y disculparse de
pertenecer a un país tan jodido como los Estados Unidos.
Musicalmente hablando, el sonido fue de lo mejor que he
podido escuchar en esa sala en años, técnicamente perfectos,
especialmente el contundente sonido de batería (inolvidable bombo
del principio de “Eraser” con todas las luces balanceándose cual
lámparas de araña con Aaron North y Jeordie White entrado y saliendo
de la penumbra). Por cierto, Aaron North pecó de un pelín
sobreactuado por momentos, pero aún así no perdía el hilo. Tampoco
se dedicaron a desfasar mucho sobre las tablas, sólo alguna
excursión a la barra del bar próximo y la “obligatoria” rotura de
instrumentos al final. Con un montaje de luces más discreto que el
de las giras de open-air, pero extremadamente efectivo.
Esperamos que
Year Zero sea la excusa perfecta para una próxima visita más
pronto que tarde, ¿algún festival de verano se atreve?
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