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Texto:
Asier R.
Fotos:
nmallstars.com
Y White
Cowbell Oklahoma también, por supuesto. Ejercieron de
teloneros, si no de lujo, si de alta calidad. Demostraron junto a
North Mississippi que los sonidos del sur de E.E.U.U. son variados y
variopintos, y eso que vienen de Canadá, algo más al norte.
Herederos orgullosos de Lynyrd Skynyrd, claramente, ya partiendo de
la formación con tres guitarras, y continuando con esa actitud
macarra. Y, por supuesto, la música.
Creo que se alejaron de Bombardero su último disco de estudio
y como teloneros se concentraron en las primeras obras, Casa
Diablo y Cencerro Blanco, tal vez porque su último
lanzamiento es un directo en Europa que recoge la gira de aquellos
años. La actuación subió esplendorosamente de nivel, con esa enorme
canción llamada “Do Me So Wrong”, heredera totalmente de Z.Z.Top, un
boogie en toda regla y que para rematar, fue seguida de su canción
más emblemática, tal vez, “Put The South In Your Mouth”, cuyo título
lo dice todo. Sí que se notó que necesitaban acoplarse un poco mejor
las guitarras pero creo que se emplearon a fondo y, la verdad,
sonaron de miedo todos los instrumentos.
Aparte de todo esto, la peculiaridad del sexto miembro, el que toca
el cencerro blanco (tal cual) y prende fuego y echa chispas
(literalmente) con el cencerro negro, muy cachondo y distintivo,
claro, alejándose de lo que se podría considerar simplemente una
broma, y pasando a un tipo más del grupo, con presencia, vaya. Hay
que tener en cuenta que eran un grupo con un mínimo de nueve
miembros y que han visto reducido su ejército y se agradece que
intenten conservar una parte de su espíritu original.
Y tras el buen sabor de boca de los canadienses, salieron los dos
hermanos Dickinson, aunque en el momento no se notaba, y es algo
pensado a posteriori, el que hayan venido en pareja lo hacía mucho
más íntimo, aunque lamentablemente, perdiésemos la grandeza (en el
amplio sentido de la palabra) de Chris Chew, su bajista, puede que
no indispensable, visto lo del pasado miércoles, pero sí un aderezo
que llena de colorido la propuesta de North
Mississippi, el grupo.
Esta vez el concierto me pareció un tanto más irregular, sobre todo
debido al repertorio, pero hay algo en la manera de tocar de Luther
Dickinson que es tan ¡hipnotizante! Vaya por delante que me acordé
mucho de Gov´t Mule durante el
concierto y es que creo que ambos grupos tienen muchas cosas en
común, la principal que me llamó la atención es el estado mental que
se te crea en sus conciertos. Creo que ya lo hemos comentado, si
conectas y te introduces en los conciertos de cualquiera de ambos
grupos, puedes pasar una experiencia puramente musical que es
difícil de explicar. El grado de comunión es muy grande. Por el
contrario, si no consigues envolverte ese día con toda esa
torrentera musical, puedes llegar a agobiarte. En el caso de este
concierto, tuve algo de ambas cosas. Para dos horas de música, me
quedo sin duda con la primera, en la que alcancé ese estado que he
comentado antes. Pero North Mississippi tienen un repertorio más
accesible que Gov´t Mule, por eso creo que para ellos hubiese sido
un poco más fácil imprimir algo más de ritmo tras esa auténtica
gozada que fue escuchar a los dos hermanos con sus guitarras (sí,
Cody también, no olvidemos a su grupo Hill Country Revue), tras
ella, se embarcaron en dos o tres temas del blues más puro que en mi
percepción, fueron menos fascinantes y que levantaron el vuelo otra
vez con esa bacilona “New Orleans Walking Dead” de su último y bello
disco.
De todas formas como digo (y eso es algo que les emparenta con Gov´t
Mule), sus conciertos son algo puramente musical, aquí no hay
espectáculo y en ese sentido, tuvieron una primera parte
irresistible, genial. Con dos horas te da tiempo a repasar mucho
repertorio pero algunas de las tonadas que pudimos escuchar rayaron
a un altísimo nivel: “Mississippi Boll Weevil/Shake”, entre las más
irresistibles, con esa forma de unir en ambas canciones, su faceta
más campera y la más roquera. También “The Meeting”, sin el
acompañamiento “Staple” del disco sonó a gloria. Hasta el combo “Poo
Black Maddie/Skinny Woman” me pareció más inspirado aún que en sus
versiones oficiales grabadas en directo (¿cuestión de las distancias
cortas?).
También fueron
capaces, materialmente, de traernos un trozo del Mississippi más
artesanal con esos instrumentos caseros, muy bien amplificados, con
una caja de cigarros o con una lata, haciendo que sonaran como
perfectas guitarra slide como un banjo, según por dónde les diese.
Por otro lado, tal vez perdido el factor sorpresa por haberlo visto
antes, el pequeño número realizado con la tabla de lavar ropa o
washboard, me pareció más fuera de lugar y encontró su sitio como
acompañamiento en canciones propiamente, donde sí realiza un gran
papel, más que como instrumento principal.
Parece que sus mil un proyectos (a destacar South Memphis String
Band aparte de los mencionados Hill Country Revue) no han hecho
mella ni en su unión de estudio donde su último álbum, Keys to
the Kingdom es una gozada: emocionante, sincero y divertido, ni
en la de directo, donde, aparte de acoplarse a la perfección, como
hermanos que llevan juntos tocando con una figura paterna
fundamental, toda la vida, siguen haciendo disfrutar. A ellos y a
nosotros. |