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Texto:
Ruth Bautista
Fotos:
Juan Aguado
Micah P Hinson 0 – Rufus Wainwright 5.
Ese es el balance de las veces que hemos visto a estos dos artistas
tras la cancelación de la actuación de Mr Hinson en los conciertos
convocados por el día de la música en Madrid. Ante semejante
resultado cualquiera comprenderá que la noche, de antemano, se había
desinflado mucho para nosotros con la ausencia del lesionado de
espalda, no porque no nos guste ver a Rufus un par de veces al año
(que ya parece una tradición), sino porque esta noche estaba
concebida para conocer a Micah. Su próxima actuación prevista era la
del FIB, que también ha cancelado.
Así las cosas, la noche era un poco fracaso. Pero Rufus es
un genio capaz de entretener a las momias, por lo que nada más
aparecer en escena ya estábamos recuperados de la desilusión. Él, su
peto tirolés y sus calcetines de lana hasta las rodillas, junto con
su sonrisa y simpatía, borraron de nuestra mente los retazos que aún
quedaban del menda ese sufridor que no había querido venir a vernos.
Una banda muy poblada acompañó a Rufus, en total siete tíos, entre
los que echamos mucho de menos a sus chicas de siempre.
El concierto fue un repaso a su reciente último trabajo,
Release the stars, del que poco o nada habíamos escuchado la
mayoría, por lo que el efecto “conversaciones por doquier” se vio
extendido rápidamente por la sala, con grupúsculos de gente que
prestaban más atención a Rufus en sus comentarios entre canción y
canción, que en su trabajo propiamente dicho. Ejem. Solo en temas
como “This Love Affair”, “Vibrate” o “14th street”, ya conocidos por
todos y en los que Rufus bajaba su volumen inteligentemente al
mínimo, el (in)respetable aparcaba sus interesantísimos temas de
conversación. Una pena que ya hemos comentado en otras ocasiones.
Así, entre murmullos constantes e insoportables, Rufus nos
presentó algunos de los temas de su nuevo trabajo, como “Do I
dissapoint you”, “Between my legs” o los sosos “Tiegarten” o “Slideshow”.
Como no podía ser de otro modo nos tenía reservado un
número teatral tras el bloque central del concierto. Ésta vez
versioneó un cabaretero “Get Happy”, en un descarado playback
para así poder hacer más el gamba, y finalizó con el ya clásico “Gay
messiah”.
Está claro que Rufus ha dejado de ser una novedad para la
mayoría de los que asistimos a sus conciertos y, aunque consigue
mantener el gancho y la peña no deja de acudir a su llamada, es ya
con una actitud pasiva y desganada. Esperamos que la próxima vez
Rufus tenga esta situación en mente y elabore un setlist con
mayor pegada.
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