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Texto:
Asier R.
Fotos:
www.supersuckers.com
Pues después de mucho tiempo sin saber qué había sido de
estos cafres gloriosos, pudimos verles en la sala Caracol
desplegando un auténtico aroma a clásicos. Sé que puede sonar
exagerado, pero lo cierto es que salieron con esa pose de grupo que
sabe el concierto ganado, sin haber emitido ni una nota desde sus
instrumentos. Y la verdad es que así fue.
Salieron de hecho tocando lo que se puede llamar un clásico
actual. Qué demonios, si lo pienso, tocaron una representación de si
mismos, el tema “Here I Am” que se incluye en el clásicazo de Steve
Earle El Corazón y a partir de ahora en el repertorio y EP de
salida actual de estos macarras.
Creo que ninguno nos pudimos quejar de lo oído en semejante
evento ya que sonaron canciones de todos sus álbumes, relativamente
repartidas (siempre echaré en falta más canciones de The Evil
Powers of Rock’n’Roll, su obra cumbre hasta el momento) y
homenajeándose a si mismos con una fabulosa “Jackalope Eye” que han
reinventado en el EP antes mencionado, iniciándola en clave de
country y finalizándola como un punk-rock que te quita el hipo a
base de patadas en el cráneo.
Momentos especiales hubo varios. Voy a comentar un par de
ellos. Aparte de la autoversión ya mencionada, pudimos escuchar una
segunda versión de Willie Nelson, “Bloody Mary Morning”, en la que
llegó un punto que uno no sabía si estabas viendo a una formación de
rock’n’roll básico o a una Jam Band tipo Lynyrd Skynyrd en pleno
estado de gracia. Desarrollaron la canción de forma intensa,
simplemente por el hecho de tocarla con pasión y mucho talento
proveniente de sus muchos años de escenario.
En segundo lugar, hacer mención al momento que Eddie
Spaghetti presentó el bajo como lo más importante en su vida
“incluso por encima de los diamantes” y, tras una larga charla un
tanto socarrona y cachonda, hizo que cada uno de los miembros del
grupo tocase el bajo, con el momento álgido de Scott Churrilla (que
ha abandonado ya a los siempre geniales Rev Horton Heat) aporreando
el bajo con sus baquetas mientras Eddie manejaba los trastes.
Siempre consideraré a Scott el mejor batería de los noventa y fue
una sorpresa verle en este concierto.
Pero ya basta, dejo cosas en el tintero, para que la
próxima vez que nos visiten, os acerquéis por allí a ver lo que son
un clásico en vida: los jodidos Supersuckers y su “mano cornuda”.
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