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THE CUBICAL

Madrid, Gruta 77

18 de febrero

 

 

 

 

Texto: Rock in Chains

 

Allí estuvimos, viendo una de las minoritarias propuestas inglesas que están surgiendo en ese país y alrededores. Mucho más interesante que las vacías modas que imperaron durante un tiempo por allí aunque mucho menos masivas.

 

El concierto fue de menos a más, como el calor sobre el escenario, y eso que dos de sus primeras grandes bazas en forma de canción sonaron a la primera de cambio: “Edward the Confessor” y “Great White Lie”, ambas de los mejorcito de un disco que te atrapa enseguida pero que gana aún más con las escuchas y te vas dando cuenta de la personalísima forma de tocar de sus guitarristas. Pero eso es el disco.

 

En directo, la cosa (es decir, el concierto) no pintó nada mal, a pesar de que se corría cierto riesgo al no tener una discografía especialmente larga pero no. De hecho, rectifico, pero sí. Sorprendió, y mérito tiene que algunas de las canciones que más impresionaron fueran desconocidas. Tocar canciones nuevas de su próximo disco (en septiembre), tocaron, pero no sabría decir si fueron las que más se quedaron en el tímpano. Si lo son, el disco que viene augura calidad a raudales. El guitarrista Alex Gavaghan , el vocalista Dan Wilson y el batería Mark Percy se lo comieron todo. El primero, tiene esa forma de coger la guitarra, casi a la altura del pecho que ya de por sí llama la atención. Sus punteos son muy imaginativos, con cierto parecido a un ataque epiléptico, pero en el sonido porque él no es especialmente extravagante o encendido, fuera de cierto aire robótico a la hora de moverse. Pero lo que digo, que sonido tan peculiar. El segundo, el vocalista, bueno, creo que es el elemento anticomercial del grupo. Me encanta esa voz de ultratumba pero al lado de esos coros tan festivos, de esos ritmos tan tribales y de esas melodías tan bailables, su voz es el elemento oscuro, aprensivo. Cuando lo escuchas impresiona en ocasiones ese desgarro en la garganta y hace pensar si tendrá la resistencia para continuar largas giras. De verdad que el grado de entrega cuando interpreta es muy grande. Cierto toque cómico, la altura y el estar al borde del escenario siempre que se quita la guitarra, le da también mucha presencia. Y además comunicativo y simpático, lo que contrasta con el personaje en el que se transforma cada vez que empieza la canción (simpatía contra tenebrismo). Y el batería, pues un tipo compacto, realmente le siguen, marca el ritmo y a veces (momentos puntuales) sí que parece una tormenta.

 

El concierto en sí, fue en la segunda parte una auténtica fiesta. Una gran parte del público presente bailaba las canciones más rítmicas, con movimientos de rock ‘n’ roll y es que a medida que se avanzaba, se intensificaron las canciones, las ganas del grupo y la capacidad de improvisación. El repertorio se alejó más de excelentes canciones más reposadas como “In The Night” hacia esa maravilla con aires de western que es “West End Road”. Curioso notar las múltiples influencias: crooner, spaghetti, rock, garage, pop y darte cuenta de la personalidad que se gastan para sonar a The Cubical, cuyo gran mérito como digo, fue sobre todo de vocalista y guitarra.

 

Ojalá las islas sigan dando la versatilidad y calidad de gente como Jim Jones Revue, Crippled Black Phoenix, Kill It Kid o los propios The Cubical porque querrá decir que las modas se han apagado y vuelve la música.

 

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