música          cine          libros y comics          hemeroteca          contraportada
     mundodisco     en vivo     reportajes     agenda

THE CULT

Madrid, La Riviera, 30 de junio

Texto: J. Javier Peña

Fotos: Juan Aguado

 

Ya tenemos saldada otra de nuestras cuentas pendientes personales. Desde hace dos décadas, lo de ver a The Cult en directo era una obligación, pero por una u otra razón la cosa parecía que iba a ser del todo imposible. Gracias a otra reunificación, tan de moda y tan rentable actualmente, la oportunidad de ver a una de las bandas que más nos engancharon en nuestra edad juvenil se hizo de nuevo posible. Aunque estas cosas dan cierto miedo, porque la decepción puede ser importante, como nos pasó hace sólo cinco años con unos lamentables Guns N’ Roses.

 

Los ingleses The Cult, con Ian Astbury y Billy Duffy como únicos representantes de la formación original, han vuelto a la carretera y, como cuentan los que les vieron en la misma sala hace un año, su estado de forma es excelente. Aunque, como suele pasar en estos casos, de la actitud de los protagonistas depende en gran medida el resultado del espectáculo. El pasado treinta de junio en Madrid nos encontramos con un displicente Ian Astbury y con un soberbio Billy Duffy. Lo del cantante no nos sorprende demasiado: los que se tienen por estrellas se permiten estos lujos, y más aún si han pasado por experiencias chamánicas y se han metido en el papel de Jim Morrison. Aunque también es cierto que, por poquitas ganas que le ponga, la voz de Ian es inconfundible y, cuando quiere,  más que brillante.

 

Con la música de La Naranja Mecánica a modo de intro y en una sala casi llena pero sin agobios, daba comienzo el concierto. Mr. Astbury apareció escondido tras unas gafas de sol de las que no se desprendería en toda la noche y con una cara que cada vez nos recuerda más a la de Mickey Rourke... “Horse Nation” fue el tema elegido para empezar el set, pero fue con “Nirvana”, del seminal Love, cuando el público se metió de lleno en el concierto. Después “Spiritwalker”, con un sonido que no terminaba de convencer a los componentes del grupo y “Electric Ocean”, donde Astbury aprovechó para sacar su pandereta.

 

“Fire Woman”, otro clásico del Sonic Temple, era uno de los momentos más esperados por el respetable, que estaba ya completamente enchufado al concierto y que se lo estaba pasando como pocas veces uno ha podido ver en La Riviera. “In The Clouds”, “The Witch” y “Wonderland” nos llevaron hasta la parte acústica del recital, donde Astbury y Duffy se quedaron solos para interpretar “Star”, el único tema que sonó del álbum The Cult. Para la interpretación de “Revolution” les acompañó el segundo guitarrista, en una versión que resultó notable y con un final espontáneamente alargado por los dos guitarras que parecían disfrutar mucho del momento, dejando al cantante en evidente fuera de juego.

 

“Rain” volvió a enfervorizar al público con un Billy Duffy pletórico, deleitándonos con algún guitarrazo con giro de brazo extendido como en la mítica portada del Sonic Temple. El guitarrista, muy comunicativo durante toda la velada, nos presentó después “I Assassin”, corte del nuevo CD que publicarán en Septiembre; un tema con potentes riffs muy de su gusto.

 

Tras “The Phoenix”, tocaba el turno de “Rise”, impresionante tema del fantástico Beyond Good and Evil editado en 2001. Todavía no nos explicamos porqué el CD que supuso la vuelta de la banda pasó tan desapercibido ni porqué se explota tan poco en los directos. Lo que sí parece cierto es que va a ser muy difícil que el nuevo álbum alcance el mismo nivel.

 

Tocaba el turno del Electric, con “Wild Flower” y “Love Removal Machine”, poniendo fin al concierto con un público totalmente entregado y con expectativas de algo más.

 

Para los bises, donde Ian apareció con una cola de zorro colgando de la parte trasera de su pantalón, quedaron una versión esta vez eléctrica de “Edie” y, como no, la catarsis colectiva final que supuso “She Sells Sanctuary”, uno de los temas que más ha escuchado y disfrutado el que esto escribe en toda su vida.

 

Pese a que el espectáculo pudo dar para mucho más, quedándose en el tintero un buen puñado de temas imprescindibles, y a que el señorito Astbury no nos mostrara su mejor cara, disfrutamos de uno de los mejores conciertos que hemos visto en los últimos tiempos. Y conservaremos en la memoria el grito final de Ian, “Sanctuary”, y la leyenda de su camisa: “Too Late To Die”.

 

 

Derechos Reservados Octubre 2005 © www.plataforma21.com e-mail: contacto@plataforma21.com